Unidad de los poemas homéricos

1961. Boletín de la Universidad de Chile, N27,

Concluíamos en un articulo anterior (1) una síntesis histórica de los estudios homéricos, señalado que los investigadores actuales se inclinan, en su mayoría, a aceptar la tendencia  unitaria; es decir a  afirmar que ambos poemas fueron escritos por un mismo autor. Conviene examinar este problema, el que, a nuestro juicio, plantea dos interrogantes: ¿tienen los poemas una unidad estética?, ¿poseen una unidad histórica?

Sólo a partir de la época de Pisístrato comenzaron a considerarse los poemas como algo realmente bello y no solamente como el relato de las hazañas que más enorgullecían a a los griego y en las que todos buscaban su origen. A ello se refiere Nietzsche en El origen de la tragedia, cuando apunta: “Desde un principios se ha situado la significación de Homero en lo temático y no en lo formal. La Antiquísima fabula de un certamen entre Homero y Hesíodo demuestra que estos nombres sugerían diversas tendencias épicas: la heroica y la didáctica. A partir de la época de Pisístrato, en que el sentido de lo bello tomó un auge inusitado en Grecia, empezó a sentirse en forma cada vez más intensa la diferencia de valor estético de estos poemas. Homero subió a la superficie y su antiguo significad temático como padre de la poesía heroica , se trocó en el significado estético de Homero como el creador de un genio poético inigualable”  .

Si aceptamos que hay en las obras una unidad estética, hemos de considerar a La Ilíada y a La Odisea como obras de un solo autor. No queremos con esto decir que haya debido llamarse Homero, sino ver lo que está detrás del nombre: si es una sola persona o un conjunto de individuos ¿Representa el genio individual, o designaos acaso con él un alma popular que, recogiendo las tradiciones , canta las glorias de su pueblo? Habrá que analizar la obra con los medios que nos suministra la moderna estilística para intentar revelar esta incógnita.

Veamos en primer lugar lo que dice Hegel respecto a los poemas épicos: “No obstante el poema épico como obra d arte verdadera no puede ser creado sino por un solo individuo. Su la epopeya expresa la vida de toda la nación, e un pueblo,  sin embargo, no compone una poesía sino un individuo… Un poemas, en efecto es una producción del espíritu y el espíritu no existe sino como pensamiento individual…” Refiriéndose luego específicamente a los pomas homéricos afirma que solo u hombre pudo crear un todo semejante. “La opinión favorable a una falta completa de unidad y a una simple yuxtaposición de diferentes rapsodias de un tono análogo, es una concepción bárbara y que contradice la idea misma del arte” (2) El querer asignar poemas tan perfecto a la creación de un alma popular, no tiene para él otro significado que el de un verdadero elogio para e autor. Demuestra que son en su forma absolutamente nacionales, que el autor desaparece ante su asunto y que al mismo temo la partes son tan perfectas, que cada una de ellas puede ser considerada aisladamente como un todo.

El mismos Nietzsche, refiriéndose a la teoría de la “vox populi”, expresa: “He aquí obras poéticas, con las que los más grandes genios o se atreven a rivalizar, donde se dan modelos jamás igualados para todos los períodos del arte, y sin embargo su autor es un nombre vacío, susceptible de deshacerse en la nada dondequiera que se le toque, sin que se ofrezca en parte alguna el núcleo sólido de una personalidad central. El alma popular podrí tender un puente sobre este problema, pero cunado uno trata de aproximarse a este concepto,  pone  involuntariamente en vez de una ala popular poetizante, una masa popular poetizante donde prevalece la imaginación popular con exclusión de todo lo individual”; y más adelante concluye: “nunca se ha alagado tanto a la masa fea y antifilosófica como en este punto, donde se le ceñía la estrecha frente con la corona del genio”.

Finalmente, en nuestro siglo maduraron las ideas estéticas de Benedetto Croce, quien en la Estética Idealista sostiene que en una obra de arte contenido y forma son distinguibles pero no separables, pues su unidad artística debe entenderse  como una unidad concreta y viva de síntesis creadora. Si quitamos a un poesía su ritmo y su métrica no queda de todo ello el pensamiento poético como opinan algunos, no queda absolutamente nada: la poesía ha nacido con aquellas palabras, con aquel ritmo y con aquella métrica, Sólo didácticamente y por comodidad podemos separa la poesía de su técnica. El arte es aristocrático, procede de un aristos; por eso tiene detrás suyo el espíritu individual del creador de quien recibe su unidad. No existe la generación espontánea. El análisis científico e una obra de arte no es posible, ya que las ciencias actúan merced a pseudo-conceptos al servicio de la vida práctica y de la acción. Todo lo anterior nos hace comprender que una organizada unidad  y la totalidad de la obra estética, llena de sentido y armonía, sólo es entendida integralmente mediante al acatamiento a la personalidad del autor. Con ello volvemos al concepto clásico el arte y de su creador, y al viejo Aristóteles que nos resume su fundamento esencial: “La relación del todo con la parte y la diferencia entre la totalidad y la suma” (3)

Es por eso que a partir de este siglo se han desterrado del campo de la “cuestión homérica” la teoría de la “vox populi”. Frente a una obra d arte, el poeta vuelve a ser considerado a priori como responsable del poema. Se restablece entonces la relación clásica entre el creador y lo creado.

La unidad histórica de la obra ha sido también puesta en tela de juicio. Atendamos ahora a este aspecto: Nos encontramos frente a dos poemas, de los cuales a simple vista uno parece ser la continuación del otro. La Odisea, como bien sabemos, se trata de la vuelta al hogar de uno de los héroes que participó en la guerra de Troya; presupone, por consiguiente, el previo conocimiento de La Ilíada. Muchos autores han pensado por ésta y por otras razones que La Ilíada fue escrita con anterioridad a La Odisea. Algunos sostienen que hay algo mas de un siglo de diferencia entre uno y otro poema y que reflejarían por lo tanto unidades históricas distintas. Recientemente Werner Jaeger, ha hecho cuestión del problema. Sostiene en Paideia, que no es posible considerar actualmente ambos poemas como obras de un solo autor, aunque en la practica sigamos hablando de Homero e incluyendo bajo ese nombre múltiples poemas épicos (4). “desde el punto de vista histórico, La Ilíada es un poema  mucho más antiguo. La Odisea refleja un estado muy posterior en la historia de la cultura (5) Ya en su material felfleja La Ilíada su mayor vetustez; sabido es que son los cantos heroicos más antiguos los que celebran luchas y aventuras de los héroes tales como las que la Ilíada nos presenta (6). Y se figura que Ulises, ese aventurero astuto y ric en recursos es creación de  la época de los viajes marítimos de los jonios; figura que fue neceario glorificar, por lo que se la puso en conexión con el ciclo de lo poemas troyanos (7).en general no participamos de esta opinión. Creemos que los poemas fueron escritos por un solo autor, al que recordamos con el nombre de Homero. Pensamos así , basándonos  en primer lugar en el principio referente a la unidad estética de la obra que ya hemos mencionado.

No obstante, no es posible afirmar la completa originalidad de Homero. Seguramente el tema o los temas de sus poemas existían muchos antes de su época: eran cantos diversos, resabios de añejas culturas que circulaban todavía entre los griegos: eran as tradiciones que recodaban a sus antepasados: eran los vestigios de otros tiempos. El poeta recogió este material, lo sistematizó y puso de su ingenio lo que faltaba para llenar los vacíos y unir los cantos. Así dio vida a dos largos poemas. De aquí el por qué damos en ellos con un sinnúmero de divergencias  y contradicciones históricas que nos hacen pensar n varios poetas, observadores de encontrados momento históricos. Mas las contradicciones no se deben a la multiplicidad de autores sino a que las tradiciones que inspiraron a su creador eran de distinto origen y época.

Tampoco nos parece acertados sostener como lo hace Jaeger y muchos otros, que La Ilíada presenta una cultura más antigua que La Odisea. Es cierto que las primeras manifestaciones de cultura son poemas en que predominan los valores éticos. Esos valores están más patentes en La Ilíada rica en aquellas tonalidades  heroicas y grandilocuentes tan propias del genio poético primitivo. La Odisea +, en cambio, de un tono más calmo, de menos violencia, en donde coexisten junto a las pasiones desenfrenadas y las aventuras pintoresca, escenas del diario vivir, nos trae a la memoria un mundo distinto del aqueo y mucho más antiguo: el egeo o cretense. Confrontaremos el material histórico de ambos poemas para demostrar cuan numerosas son en La Odisea las referencias al mundo cretense.

En primer término, es necesario comparar el papel que desempeña la mujer en ambas obras. En La Odisea hay una verdadera ginecocracia, es decir, una coparticipación d ambos sexos en el gobierno. En La Ilíada, en cambio, la mujer no juega ningún papel d importancia: aparece como botín de guerra; o bien, esperando anhelante a su esposo después del combate para alegrarse con él por sus victorias, o llorarlo si ya no ha de volver. Los hombres sólo aprecian en ellas que sean hermosas, “de esbelto talle”, de buen natural, talentosas y hábiles en las labores de mano (8). La situación cambia radicalmente en La Odisea, donde incluso las divinidades predominantes son mujeres. Así, Atenea, la virgen de los dioses, es la compañera y salvadora de Odiseo. A las mujeres se las ve dirigiendo activamente su casa e incluso atendiendo asuntos del propio gobierno. Veamos a guisa de ejemplo el caso de Penélope: cuando parte Ulises, ella queda a caro del hogar, cuyas funciones va cediendo poco a poco a Telémaco, reservándose hasta el último el mando de las mujeres (9) En el gobierno se produce una situación incierta en la que adquiere gran preeminencia Penélope, no obstante que el padre de Ulises, Laertes, todavía vive. Por otra parte, los pretendientes son todos súbditos de Ulises (10) y si pretenden la mano de su mujer, es porque con ella obtendrán un mejor derecho para aspirar al trono… ¿Es que el poder se transmite por línea femenina?… Sin embargo, donde la mujer aparece jugando el papel de mayor importancia es en la corte de los reacios. En ella la esposa del rey, Arete, es la primera  a quien recurren los suplicantes, sabiendo que si les es benévola, podrán volver a su patria (119. También le está encomendada una parte de la administración de justicia: de ella dice el poeta: “No carece de buen entendimiento  y dirime los litigios de las mujeres por las que siente benevolencia y aún los de los hombres”  (12).

Esta enorme importancia que tiene la mujer en La Odisea nos hace vincularla de inmediato con la mujer cretense, pues solo ellas alcanzaron semejante situación en el mundo antiguo. Cabe ahora preguntar.  ¿es posible que Homero haya recogido tradiciones que circulaban en Gracia y que se referían a la antigua cultura cretense? Desde luego, los hallazgos de Pilos y Iolcos, que han revelado el cocimiento de a escritura cretense en Grecia continental nos hacen pensar en la posibilidad de que muchas de estas tradiciones circulasen escritas.

Junto a estos hechos de reciente data, los descubrimientos arqueológicos han demostrado que muchas de las cosas descritas en La Odisea y que desde antiguo reclamaban un origen cretense, tienen allí su original. El palacio  del rey Alcinoo, que Homero pinta rodeado de jardines a la moda minoica y con un friso en el mégaron que nos recuerda a Tirintos, ha sido desenterrado de las ruinas de Cnossos. El arco de Odiseo, ese que sólo él pudo armar,  estaba hecho de los cuernos de una cabra salvaje, abundante en Creta y que a menudo aparece en los murales de palacios (13); el mismo juego de arco parece ser también muy antiguo (14). El mito de Escila era conocido por todos los cretenses, y en la isla se han descubierto numerosos grabados que cuentan la victoria del rey Minos sobre este monstruo (15). En Mycenas se han descubierto rhytones de plata –vasos en forma de cuerpo y de cabeza de animal-, en los que están grabados tanto el asalto de una ciudad atacada por mar como náufragos acometidos por Escila (16). Las danzas de los jóvenes reacios evocan las ejecutadas n Cnossos (17) en el teatro construido por Dédalo pese a que sus mismas ruinas estaban ya largo tiempo sepultada. Cuando llega Telémaco a la corte de Néstor, es bañado por una hija de éste en un artefacto típicamente cretense: un baño (18). El poeta recuerda  además constantemente a Creta: al llegar Odisea a su patria se presenta ante Atenea como un extranjero que viene huyendo de Creta por haber dado muerte a un hijo de Idomeneo (19).

Es curioso también el resultado a que nos lleva el estudio de la persecución de los delios de sangre –asunto respecto al cual nos extenderemos más adelante-. El castigo de estos delitos va tomando formas distintas a medida que evoluciona la sociedad. En las sociedades más primitivas se aplica estrictamente la “Ley del Talión”: la sangre llama a la sangre, el que mata a otro debe responder con su ida. En un estado más avanzado no se aplica esta ley en forma estricta y vemos aparecer un nuevo tipo de sanción: “la compensación”. Ahora ya no se persigue al culpable para darle muerte, sino que el homicida está obligado a pagar a los familiares del muerto una determinada suma que compense el daño, o bien entregar una persona de su grupo al grupo o clan lesionado para que este mantenga su integridad.

En La Odisea aparece sólo la venganza como castigo de los delitos de sangre (20). El único caso de compensación –y no por delitos de sangre-  aparece cuado los pretendientes por el temor de ser castigados por Odiseo , ofrecen reponerle su hacienda y hacerle múltiples obsequios. Es decir, compensar el delito. Pero éste como ya dijimos no es un delito de sangre, sino contra la honra y, aún siendo un delito menor, Odiseo se niega a aceptar la compensación.

En la Ilíada, en cambio, encontramos, la administración de justicia bastante más avanzada, y aunque no ha desaparecido totalmente la venganza de sangre, vemos numerosos casos de compensación. Incluso al describir el poema el “Escudo de Aquiles”, nos muestra el desarrollo de un juicio y dice: “… Los hombres estaban reunidos en el ágora, pues se había suscitado una contienda entre dos varones acerca de la multa que debía pagarse por un homicidio” (21).

A mayor abundamiento, podríamos señalar ciertos hechos que parecen indicar un conocimiento de los relatos de La Odisea por el autor de La Ilíada. En primer lugar la etimología del nombre Odiseo (22) nos aclara su significado, el que quedaría más o menos expresado en castellano por la palabra “colérico”. Sin embargo, Odiseo es siempre denominado “el paciente” en La Ilíada. Al lector acucioso le será difícil encontrar en este poema algún acto que refleje esa virtud de Odiseo. Concurren también a sostener esta idea algunos versos que encontramos en La Ilíada sobre la protección especial que brinda Atenea al hijo de Laertes. Y que, o son interpolaciones, o bien presuponen un conocimiento de los trabajos del héroe, ya que la protección de los dioses no se manifiesta de manera especial en el poema de Troya.

En virtud de estos argumentos creemos que no es posible afirmar rotundamente ja mayor antigüedad de una u otra obra. Lo dicho en páginas anteriores no desvirtúa a los autores que sostienen la mayor antigüedad de La Ilíada y sólo tiene por objeto señalar otro aspecto en el estudio de este problema. Creemos en la unidad del autor y consideramos que la representación de diferentes  épocas históricas en los poemas se debe no a que fueron escritos en épocas distintas, sino a que las tradiciones que le sirvieron de base, son tradiciones de diverso origen. La Iliada nos presenta el espíritu belicoso de las hordas aqueas semibárbaras y La Odisea, quizá, la tranquila vida cretense.

NOTAS:

1. Boletín de la Universidad de Chile, N22, Santiago.
2. Hegel, Estética, II, pp. 318-319
3. Aristóteles, Metafísica. Libro V
4. Jaeger, Werner, Paideia, p. 31
5. Id. P. 35
6. Id. P. 40
7. Id.
8. Ilíada. t. 114
9. Odisea.
10. Odisea.
11. Odisea. VII, 76-77
12. Odisea. VII, 74-75
13. Glotz: Civilización Egea
14. Revue d’Études Grecques, 1955.
15. Glotz, op.cit. p. 162, fig.
16. Glotz, Historia Griega, T. I, p. 116.
17. Odisea. VIII, 256.265.
18. Glotz, Hist. Gr. P. 118
19. Od. XIII, 256.259
20. Este detalle demuestra la gran variedad de culturas que se cruzan en los poemas. Antes decíamos que muchos aspectos de la Odisea parecen provenir de una sociedad avanzada, como la cretense. No obstante encintrams, de tanto en tanto, rasgos de mayor primitivismo.
21. Il., XVIII499-501
22. Od. Xxx, 107-109. Se llamó así porque su abuelo Autólico, fue a Itaca a ver al niño y llegó allí después de haberse airado contra muchos hombres y mujeres.