¿Qué UNESCO queremos para el siglo XXI?

La reciente conmemoración del sexagésimo aniversario de la  adoción de la Constitución de la UNESCO este último 16y 18 de de noviembre ha dado lugar a una reflexión del más alto nivel, justamente sobre el tema que plantea este foro.

Participaron en él Koshiro Matsura, Director General de la UNESCO, Viktor Yuchenko, presidente de Ucrania, Douste Blazy, Canciller de Francia, y los dos anteriores Directores Generales Mayor Zaragoza  y M’Bow. Cada uno marcó el terreno sobre lo que consideraba la dimensión esencial de la UNESCO para enfrentar el siglo XXI.

MATSURA, definió la institución como una presencias audaz frente a los desafíos del tiempo presente. Reiteraba  ha escrito en su prefacio a “La construcción permanente de la humanidad”, Roger-Pol Droit sobre la historia intelectual de la UNESCO. ““Echar una mirada retrospectiva para edificar mejor el futuro”

En ese sentido hay consenso de que la UNESCO, fiel a su lema: educación, ciencia, cultura y comunicación para la paz, debe estar presente en todos los frentes:

En primer lugar en el de los derechos humanos

Protección del patrimonio

Educación de calidad para todos

El desarrollo sostenible respetuoso de los hombres y la biósfera.

Una permanente vigilancia sobre la bioética

Denuncia de la discriminación.

Dado lo vasto de territorio conceptual de que se ocupa la UNESCO, me dedicaré solamente a a tratar el tema de la educación.  Si he mencionado estos seis ejes estratégico que fija la UNESCO es porque ellos confluyen en la educación

Acualmente la educación  es para América Latina una preocupación mayor.  La educación a todos sus niveles, pues en cuanto formación del ciudadano planetario no es posible separar, pero específicamente en el campo de la educación superior que es el terreno en que un conjunto de universidades de América Latina  estamos trabajando regularmente y mantenemos encuentros anuales, de los cuales el más regular es  el Encuentro de Rectores de universidades estatales iberoamericano.

En la reunión del 16 de noviembre Mr  Douste-Blazy   volvió sobre el tema señalando que “uno de los principales desafíos del siglo  es la educación para todos, clave del desarrollo y barrera contra toda intolerancia y desigualdad.

Convencidos de la veracidad de esta afirmación, la gran pregunta que nos hacemos es cómo llevarla  a cabo en particular en la situación actual de nuestros países donde se impone cada vez más un modelo neoliberal de educación  que mira más a la rentabilidad de los estudios hacia el mercado que hacia la formación humanoista del ciudadano, único marco en que la educación puede ser clave contra la intolerancia y la desigualdad.

¿Qué UNESCO queremos para el siglo XXI?

Por cierto la UNESCO que tiene los ejes de acción que señaló el Sr. Matsura, la UNESCO, una UNESCO que se mantiene fiel a su lema: educación, ciencia, cultura y comunicación para la paz.

Desearíamos que la UNESCO tuviera los medios para poder cumplir exitosamente estos fines, que además de los grandes mensajes, importantísimos para la “preservación del patrimonio moral de la humanidad” como señaló otro de los participantes en los actos conmemorativos del sexagésimo aniversario, Victor Yuchanko, Presidente de Ukrania. La cuestión es cómo echar un cable a tierra de todos estos grandes principios, atendiendo a las situaciones de desarrollo y a las especificidades culturales como se establecido en la Convención sobre la protección de la diversidad cultural recientemente acordada.

En el campo específico de la educación y en particular en el de la Educación Superior desearíamos que la UNESCO  nos ayudase a responder a siete grande preguntas que nos planteamos frente a la educación superior del siglo XXI

 

1)   ¿Cómo se configuran estos valores en los marcos de la educación pública ya la privada.

2) ¿En qué queda el compromiso social de la universidad?; o ¿qué  universidad para qué sociedad?

3) ¿Cómo definir los curricula del futuro?

4) ¿Qué sistemas de control de la educación superior son aceptables dentro del marco universitario latinoamericano?

5) ¿Qué investigación es “sostenible” en los países en desarrollo?

6) ¿ Sobre qué bases podemos definir hoy la autonomía universitaria?

7) ¿Es necesario recuperar la función cultural de la universidad?

 

1)   ¿Cómo se configuran estos valores en los marcos de la educación pública ya la privada.

la sobrevivencia de la universidad pública y sus valores en el marco de la economía de mercado y la sociedad globalizada se ha manifestado con acentuada gravedad  al presentar,  el año 2001,  la  Organización Mundial del Comercio ( OMC),  la educación superior como un producto entregado a las leyes del mercado.

El hecho de regirse por el interés nacional y no por el privado es una diferencia esencial de la universidad pública con la privada. La universidad pública no puede aceptar discriminaciones donde la Constitución no discrimina.   En un estado de derecho la universidad pública tiene que ser abierta y pluralista. Debe estar abierta a la comunidad, sin distinción de razas, de religión, de clases ni de fortunas.

Una universidad privada puede ser confesional, la pública, no. Ello forma parte de la libertad de enseñanza, pero no del pluralismo. La universidad pública tiene que practicar la tolerancia activa y en cuanto servicio público es la que puede asumir los principios de la UNESCO

La lógica empresarial, transforma la universidad en pura Escuela Profesional, abandonado el sentido humanista de la educación, Al pensar al alumno como “cliente” y concentrarse en hacer de éste un “producto de mercado”, adiestrado en una técnica y no formado en valores, que es la única que permite  el desarrollo de una cultura democrática y considera la educación  como una inversión social.

 

2) ¿En qué queda el compromiso social de la universidad?; o ¿qué  universidad para qué sociedad?

Así pues, en tanto ente público, la universidad asume el compromiso constitucional del Estado, en primer lugar, asegurar  la igualdad de oportunidades. Ricardo Lagos, en una reflexión pre-electoral  (Patricia Politzer: El Libro de Lagos,  Ediciones B, Chile, 1998), destacó entre líneas una frase del ministro israelí  Itzhak Navon :  “La democracia sólo se concreta en un sistema educativo con calidad igual para todos. Si esto no se da, usted no tiene democracia”. Acabo de informarme que el gobierno ha  decidido dar instrucción gratuiita a través de un sistema de becas a los dos primeros quintiles.

 

3) ¿Cómo definir los curricula del futuro?

¿Qué curricula para el futuro? Es difícil ver claro, porque son tantos los cambos de sociedad incluyendo en ellos los científicos y tecnológicos, las formas emergentes de cultura, la globalización o las globalizaciones, más las inquietudes e inseguridades sociales.

En plena crisis de valores la universidad tiene la responsabilidad de anticipar el futuro. Tal como lo plantea la UNESCO. Nuevas formas de abordar el conocimiento como lo plantea Edgar Morin en Los siete saberes necesarios para la educación del futuro.

El informe Delors señala que, en materia de educación superior, el mayor esfuerzo debe dedicarse a rediseñar las instituciones, para adaptarlas a las nuevas necesidades sociales e individuales y a las nuevas formas de conocimiento e inteligencia. Esto implica un nuevo pacto académico.

Aspectos fundamentales de estas nuevas curricula se encujntran en los ejes de acció ya citados:

el de los derechos humanos

Educación de calidad para todos

El desarrollo sostenible respetuoso de los hombres y la biósfera.

Una permanente vigilancia sobre la bioética

Denuncia de la discriminación.

Pero hay algo más no mencionado, la enorme revolución epistemológica que estamos viviendo y la cual todavía la educación no comienza a procesar, que  es el paso de una inteligencia alfabética a una inteligencia visual. Lo que tiene y tendrá una enorme  repercusión sobre la formación de valores.

 

7) ¿Cómo  recuperar hoy la función cultural de la universidad?

Es desde la cultura que la universidad realiza su ministerio formativo. Por función cultural de la universidad entendemos su responsabilidad de formar no sólo profesionales, sino intelectuales, de formarlos en la siempre novedosa tarea de pensar. Afamada por su historial  conservador, la catalana Universidad de Cervera hacía gala del siguiente lema: “lejos muy lejos de nosotros, la peligrosa novedad de pensar.” Hoy, a la sordina, parecen haberlo adoptado muchas universidades

Misión de la universidad, de Ortega. Tres eran las funciones que Ortega  atribuía a la universidad: la transmisión de cultura,  la enseñanza de las profesiones y la  investigación científica.

La lógica del mercado modifica sustancialmente los valores desarrollados por la Reforma de Córdoba y Ortega. Incluso de sus logros fundamentales: la enseñanza pública, universal y gratuita es puesta en entredicho en nombre de un valor de mercado al que no le interesa el principio de igualdad de oportunidades.

Implementar otra cultura, instituir una alternativa  frente al mercado basada en el estímulo a la creación regional, es tarea que deben estimular las universidades

Globalización . Pertinencia.  Concepto de Cultura

Declaración Final de la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre políticas culturales, celebrada en México durante julio y agosto de 1982: “Cada cultura representa un conjunto de valores únicos e irreemplazables, ya que  las  expresiones y formas de expresión de cada pueblo constituyen su manera más lograda de estar en el mundo.”

Sociedad de la información/Soicedad del conocmiento

 

La UNESCO , puede cambiar conceptos, relanzar valores, como lo hizo a través de otro de los invitados a la conmemoración del sexagésimo aniversario. Claude Lecvy Strauss. Sus trabajos como antropólogo, La obra que le encargó la UNESCO: Raza e históra, sacó la lección de la Segunda Guerra Mundial y contribuyeron a desterrar el racismo de toda percepción hitórica.