Problemática ambiental e historia en América-Latina

Nota 1

Historia y problemática ambiental en América Latina.

La problemática ambiental en América Latina es preciso percibirla en cuatro momentos de su historia:

1º.En la cosmovisión precolombina.

Es una historia circular en la que el hombre se veía integrado en la naturaleza y entendía el devenir como el ciclo del maíz, un renacer constante pero que implicaba la acción del hombre para mantener el orden natural: regar el maíz y alimentar a los dioses. Una frase tópica de este compromiso entre el hombre y la naturaleza que se ha escuchado entre escritores y sociólogos contemporáneos se encuentra en el título de una de las más famosas novelas de Miguel Ángel Asturias: “hombres de  maíz”.

El hombre del maíz no es sólo el que se alimenta del maíz, sino el que tiene una visión del mundo calcada sobre el ciclo del maíz. La visión precolombina es esencialmente diferente de la concepción cristiana y de la visión tecnológica del mundo porque no estima que el hombre sea dueño de la naturaleza, sino que es parte de ella. Una frase que repiten los indígenas de América y que tiene un profundo sentido para definir la responsabilidad de las sucesivas generaciones para conservar la naturaleza es que “Vivimos en un tierra prestada por nuestros hijos”.

2º. La conquista.

Implica una ruptura con la armonía cósmica precolombina a causa del proceso de aculturación. En primer lugar por la transformación conceptual, mítica, que implica la evangelización o la introducción del cristianismo. Esta separa al hombre de su relación significante con la naturaleza para concentrarlo en el mundo urbano. Es un trabajo de evangelización y de policía. De policía en el sentido de politeia es decir, lo integra en un mundo de religión y orden (orden político y social impuesto desde Europa),  donde domina el concepto antropológico occidental de la naturaleza al servicio del hombre.

3º. La formulación de la ciencia ecológica con Humboldt, Darwin y Ernst Heinrich Haeckel  entre el siglo XVIII y XIX.

Alexander von Humboldt funda la ecología antes de que Haeckel propusiera el término en 1866. Humboldt sienta los fundamentos de una ciencia que estudia las relaciones entre los organismos y el medio en que viven intuyendo el concepto de sistema ecológico en el interior de una concepción holística propia del romanticismo y en clara oposición a las concepciones taxonómicas de Linneo y Buffon.

Para Humbolt era imposible entender el sentido del vegetal si no estaba asociado al conjunto de elementos del medio físico, lo que él llamaba”impresión total”. Desarrolla 17 fisonomías de plantas que son lo que hoy llamamos ecosistemas, pues muestran que el conjunto de poblaciones existentes en el mismo medio presenta interacciones múltiples: situaciones de cohabitación, de competencia, de depredación o parasitismo que constituyen con el medio en que ellos viven sistemas biológicos. Nada más próximo al concepto de ecosistema   que en 1935 acuñó Tansley para calificar el conjunto de una comunidad vegetal y sus medios considerados como una unidad.

4º. El medio ambiente como gran desafío para el siglo XXI y como ideología en la época actual.

Encontramos una clara diversidad de sentido entre el discurso ecológico euroamericano y el de la indianidad. El primero está marcado por el etnocentrismo, cuando se dice que la conciencia ecológica es fundamentalmente moderna. El hombre occidental rechazó la conexión de las culturas precolombinas con la naturaleza, definió sus prohibiciones de atentar contra ella como tabú y las redujo a la magia. Levy-Bruhl llamó a este pensamiento pre-lógico y a partir de él estableció una distinción abrupta entre el civilizado y el salvaje. En realidad la conciencia ecológica occidental, llamada moderna, no es otra cosa que volver a la cordura o a la sabiduría del salvaje: Vanidad de vanidades, y todo vanidad.

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Nota 3

Crecimiento y cuestión ambiental

El modelo instituido por el régimen militar promovió una sustantiva deslegitimación del rol económico del Estado y en general una jibarización de él, y se orientó en un “desarrollo hacia afuera”, centró el desarrollo en los mercados externos y en  las ventajas comparativas (tesis de David Ricardo) , que eran el costo de la mano de obra, las materias primas y la explotación intensiva de los recursos naturales, y los productos de contraestación.  En chile, de acuerdo a las cifras del Banco Central: las exportaciones han contenido más del 85% de producción intensiva de recursos naturales.

Este modelo de desarrollo carece de las mas mínimas condiciones para asegurar umbrales medianamente óptimos  de sustentabildad., y carece de fuerza política y social  para empujar un mejoramiento relativo de la “cuestión ambiental” y lleva a una gran irracionalidad en la explotación de los recursds renovables, ej. las astillas nativas

El término desarrollo sustentable fue acuñado por la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo, conocida como Brundtland

Bienestar, es un concepto individual,  de consumo, basta  ver la imagen en las revistas que expresan el bienestar de la familia, del hombre de éxito, et.; en cambio “bien común”, tanto en el lenguaje teológico como en el socialista es un concepto colectivo. El paradigma de la economía de mercado es el bienestar no el bien común.

Uno de los grandes temas de ese razonamiento tópico que llamamos “sentido común” es la creencia sin sentido crítico de que hay un progreso indefinido del conocimiento, y que basta la Razón  para controlar la naturaleza y asegurar el crecimiento ilimitado de la producción y de las fuerzas productivas, esenciales para el progreso continuo de la vida humana. Esta creencia es una de las causas de la actual crisis ecológica que afecta a la humanidad (30)

La idea de desarrollo sustentable nace ligada a la progresiva pérdida de ilusión en esa idea del progreso. Frente a esta circunstancia la humanidad ha tenido que reflexionar sobre los límites y ha asumido, con preocupación creciente, la “cuestión ambiental”. Esta reflexión se ha intensificado por la imposición del modelo neoliberal que debilita la democracia afirmando la hegemonía de lo económico;  hegemonía, que en los países menos desarrollados, no vacila en desarrollarse sobre una fuerte explotación del medio natural. La reducción del papel del Estado que postula el neoliberalismo es incompatible con la aplicación de instrumentos de regulación directa y control como son los estándares, pues los instrumentos de gestión ambiental están basados en una lógica que exige una mayor presencia del aparato público con gestión ambiental y capacidad de fiscalización, capaz de orientar el crecimiento y redireccionarlo.  La falta de condicione para que el proceso sea sustentable es consecuencia de la ausencia de mecanismos suficientemente democráticos que permitan una mayor participación de la sociedad civil y de los grupos afectados.

Es un modelo económico depredador

La deep ecology, Michel Serres, en Francia, ha formulado la idea de un nuevo “contrato natural”,  pacto con la naturaleza, en complementación del “contrato social”  ecológico”, Luc Ferry, en El nuevo orden ecológico,  critica la “ ecología profunda “ por fundamentalista, porque supone una crítica fundamental a la modernidad y vuelve la espalda a la civilización. Ferry se orienta hacia un “ecologismo” humanista”, o también hacia lo que se ha llamado una posición “medioambientalista” ,que yo prefiero denominar “ecologismo antropocéntrico”, que afirma que el hombre es el único fin en sí mismo y la naturaleza no tiene ningún derecho y que su protección es necesaria únicamente porque constituye el medio ambiente del hombre. Esta concepción no plantea un nuevo nexo entre el hombre y la naturaleza, una nueva forma de habitar la tierra.

La cuestión de la sustentabildiad no es ni lo uno ni lo otro, hay que superar la visión antropocéntrica y la idea de que el hombre es una plaga.

Sin duda que una de las grandes preocupaciones del mundo actual es la defensa del medio ambiente. No voy a repetir aquí datos y cifras que todos los participantes en este seminario conocen mejor que yo, solamente voy a referirme a las grandes problemas que el desafío del nuevo ambiente plantea para la geopolítica del próximo milenio.

La agudización de los problemas ambientales y de la superación de la pobreza, no solo siguen siendo una promesa no cumplida de los países latinoamericanos, si no que se han agudizado este último cuarto de siglo. Incluso en países a los cuales todo el mundo aplaude por sus éxitos económicos, como es el caso de Chile, la brecha entre el primer quintil y el último quintil, es decir entre el 20% de los más ricos y el 20% de los más pobres, ha aumentado desmesuradamente en Chile según cifras de la CEPAL.

Esto demuestra que es un gran error confundir el desarrollo con el crecimiento de las cifras, en particular cuando el crecimiento está basado como en el caso de referencia en más de un 80%  en la exportación de los recursos naturales.

Los compromisos asumidos por el país en la Cumbre de Río, han sido desvirtuados tanto por presiones que vienen del gobierno como por las empresas, y muchas de las actuales formas de explotación de los recursos naturales son insustentables.

Es aquí donde se plantea la relación entre el tema del Estado y la defensa del capital natural. Ella requiere un Estado activo lo que implica aumentar su dimensión; un Estado democrático para abrir paso a la participación de la sociedad civil y, un Estado que corrige la “lógica del bienestar”,  puramente crematística,  del mercado, con los criterios del “bien común”. Otro aspecto fundamental de la sostenibilidad son los componentes sociales,  esa es otra de las contradicciones del modelo neoliberal, pues este sector resulta extremadamente débil frente al gobierno y al mundo empresarial

En estos principios se basa el paradigma de la sustentabilidad. El,  más que una política coyuntural, es un Weltanschaung.

La sustentabilidad es un Welt anschaung, una manera de concebir el mundo e insertarse en él. Una visión del mundo que considera prioritario por encima del beneficio inmediato, velar por la conservación de la especie humana. De esta Weltanschaung se deduce una antropología filosófica que se configura en torno al reconocimiento de cómo se sitúa el ser humano en el concierto del cosmos. Concretamente frente al concepto filosófico que acuñaron los griegos y que ha sustentado la antropología filosófica occidental de que el hombre es la medida de todas las cosas, surge la pregunta: ¿Debe respetarse en la concepción del ser humano y en nombre de la libertad individual y de mercado, por encima de todas las cosas el papel de consumidor y depredador de recursos naturales, o debe privilegiarse su atávica armonía con la naturaleza que, al igual que para todos  los otros organismos,  es condición sine qua non para  sobrevivir como especie?.

Es por ello que frases como la del nada lúcido expresidente de Chile, Eduardo Frei : “NO VAMOS A PARAR EL DESARROLLO NACIONAL POR RAZONES MEDIAMBIENTALES”,  que implica que por ningún motivo podría detenerse el crecimiento económico por la defensa del medio ambiente, nos permite prever graves consecuencias para el futuro de Chile y del planeta en la medida que esta política se generaliza.