Nota para contratapa libro de Gustavo Vega

Nota para  contratapa libro de Gustavo Vega

Gustavo Vega es uno de aquellos intelectuales – y van quedando pocos en América Latina-, docto y de espíritu ilustrado, con un visión amplia y universal  de la cultura y un compromiso profundo con lo americano (con la América Nuestra, que en su contingencia comienza en Ecuador). Hombre de derecho, de letras, psicoanalista, músico y poeta y,  paro de contar para no revelar sus saberes secretos.. , es sobre todo un académico universitario. La amplitud de su paleta se espeja en los múltiples temas que aborda en sus ensayos, prólogos y comentarios de libros. Textos, que siempre tienen un “más allá”: Su reflexión sobre el laicismo y la religión, es un ensayo que hoy día los españoles deberían leer, su encantamiento por Cuenca, “Cuenca saludable”,  lo dejan a uno con las ganas de saber porqué es apetitosa la rodilla de Cristo. Sus pinceladas sobre “el roto chileno” nos invitan a un recorrido por el psicoanálisis y  sus reflexiones sobre lo mestizo a un aserto de la mayor actualidad:  la pluricultralidad desde lo mestizado…. Fundamentalmente lo he seguido en su compromiso universitario. Donde no sólo he encontrado un humanista con una rica concepción de los valores universitaria, sino también un hombre de coraje para defenderlos, que no teme jugarse para proteger sus ideales. Sus cartas sobre el sentido de la universidad en Ecuador y en Nuestra América, no sólo son polémicas, como el las titulas, son referenciales, porque desarrollan una visión progresista de la universidad, Una visión en valores, enmarcada en la multitud de tareas que debe a asumir la educación superior ecuatoriana. Y, si ampliamos el horizonte, la universidad latinoamericana, Hay valores que en nuestro mundo son intransable, que son los que defiende Gustavo Vega. ¿Mejorar la calidad? ¡Sin duda!,  pero con criterios de futuro. Es un hecho conocido que hoy día,  uno de los temas planetarios de la educación es que, en la medida que las poblaciones se trasladan vertiginosamente del campo a las ciudad, la demanda universitaria aumenta en progresión acelerada. Como compatibilizar calidad y crecimiento ¿Cerramos universidades para falta de calidad o nos empeñamos en un trabajo en profundidad de formación de docentes?. Las opciones pueden ser variadas de acuerdo a la realidad y la homogeneidad cultural del país. Por otra parte, la universidad, entendida como espacio creativo y libre del pensamiento no puede subsistir sin autonomía. Una Estado de derecho no puede correr el riego de atentar contra la autonomía universitaria, pues ella es una garantía de la democracia, en la medida que forma en el pensamiento critico y en la responsabilidad ciudadana. Y lo digo con el conocimiento de causa de quienes han sufrido la universidad dictatorial. Concebir la universidad como bien público, no significa que sea un bien del cual puede disponer el Estado, significa que es un servicio accesible a todos, en nombre de las garantías individuales, por eso es público.

Gustavo Vega lo resume en el exordio de un texto: “El país necesita que a  la educación se le considere el  eje estratégico nacional, porque es lo único que nos permitirá ganar la guerra contra la pobreza y las inequidades”. Y se compromete con ello

Miguel Rojas Mix.