La Patria de Pinochet

La noción de “Patria” es uno de los grandes mitos apologéticos a partir de los cuales se organiza la ofensiva ideológica de la dictadura. Llamamos mitos apologéticos todos aquéllos que el gobierno de Pinochet se esforzó en crear o desarrollar para sacralizar la usurpación del poder y justificar la represión. No se trata tanto de mitos inventados por él o por la junta sino de la utilización como argumentum baculinum de una serie de “valores”ya existentes en calidad de nociones formadoras de la “sociedad chilena”. Tales como, por ejemplo, la idea de patria y el concepto de civilización occidenta.Lo que nos interesa aquí, es que bajo Pinochet estos mitos se va a reforza, y van a pretender aportar una justificación constante y reiterada a la dictadura; es por esta razón que los denominamos “ apologéticos”.En general estos mitos tendrán por misión precisa asfixiar la conciencia de clase que se había desarrollado bajo la Unidad Popular y van a jugar un rol de tipo ideológico ,funcionando esencialmente al nivel del folklore, para hacer aceptar al pueblo la ideología de la clase dominante y sobretodo la represión, y para impedirle reaccionar contra la represión y la hambruna.  Los militares, pues  ,tratan de obtener un  consensus más amplio, de aumentar su base social recurriendo al mito

Esquematizando, podemos decir que estos mitos son repectivamente:

  1. La patria y su derivado, el nacionalismo
  2. La civilización cristiana y occidental
  3. la decadencia de occidente
  4. El satanismo del marxismo
  5. El Goulag
  6. La hispanidad
  7. El fin de las ideologías
  8. La Salvación. La  Salvación particularmente como mito fundamental, subyacente a todos los otros.

En este ensayo nos limitaremos a analizar el sentido de la idea de partria en el discurso dictatorial

La Patria  Desde el mismo instante de putsch, los militares trataron de reanimar y de difundir el nacionalismo. El 20 de diciembre de 1973, uno de los miembros de la junta, el general Leigh, se dirigía a los estudiantes en estos términos “Aspiramos a un régimen profundamente nacionalista para el cual Chile y los chilenos serán nuestra principal fuerza de inspiración. Yseis meses después del golpe de estado, el 11 de Marzo de 1974 el general Pinochet declaraba ante las autoridades nacionales y el cuerpo diplomático: “A la acción de la confusión del comunismo internacional se opone la vía nacionalista y liberadora del pueblo chileno” Por otra parte el nacionalismo va a ser sacralizado por una referencia permanente a los documentos papales. En efecto, los militares afirman que Pío XII predicaba también un nacionalismo del mismo tipo de la Junta, y citaba el mensaje de Navidad de 1954 en el que decía: “La vida es en sí el conjunto activo de todos estos valores de la civilización que son a la vez  propios y caracteríscos de un grupo determinado, cuya unidad espiritual constituye el lazo”

Este tipo de culto por el nacionalismo que los militares tratan de imponer se manifiesta igualmente, la bandera, las armas por diversos símbolos: la bandera, el escudo,el himno nacional,las festividades históricas.Es obligatorio, hoy en día, empavesar ciudades y casas particulares no solamente para las conmemoraciones de aniversarios sino también cada vez que Pinochet visita la ciudad o pasa por la región. Así, Pinochet se identifica a la patria.Hoy una suerte de culto por en tricolor renovado a cada instante por la propaganda y la ceremonia de cada mañaan, en la escuela, cuando se izan los colores al son del himno nacional ( al cual se le han agregado nuevas estrofas a la gloria del ejército)

La referencia a la patria o a la nación es también una referencia a la Historia , y, lo que es más importante aún para los militares, es una referencia al ejército. Para ellos, la Historia no es otra sino la historia militar, de ahí la identificación: la patria,es el ejército. “La defensa del valor nación,destrozada por las luchas sociales internas – señala una editorial- disminuida por el débil desarrollo económico y trastornados por los internacionalismos utópicos, ha quedado a cargo de las Fuerzas Armadas.Los gobiernos militares corresponden a la reacción instintiva de las nacionalidades y a la conciencia que sólo  ellas, así como sus valores, permitan el progreso real y digno de todos los pueblos”( El Mercurio, 29 de Agosto de 1976) Identificándola al ejército, Pinochet trata de oponer la noción de patria al marxismo. Al marxismo se le llamará “antipatria”. Ahora bien, ¿cómo lo demuestra? Expeditamente, recurriendo a un argumento de “sentido común”(vehículo corriente de la mistificación): la Izquierda es antipatriótica; primero, porque profesa una doctrina internacionalista de origen extranjero y, segundo,  porque llama a la lucha de clases, lo cual tiene por objetivo destruir la unidad nacional. Así, en el lenguaje de Pinochet, “patria” se opone a una serie de nociones que es interesante subrayar:

En primer instancia, se opone a la noción de clase. En este sentido Pinochet afirma que existe una comunidad diferente de la sociedad de clases, sin oposición interna: una sociedad dominada por la burguesía. Negar la existencia de la lucha de clases es un rasgo.A la  típico de la ideología burguesa. A la pregunta de un periodista de la televisión francesa, Pinochet respondió de modo categórico: “Aquí ,Señor, hemos suprimido la lucha de clases”…Ingenuo, pero claro. Incluso cuando hablan ocasionalmente de clases, las ideologías burguesas no reconocen las relaciones de clases como relaciones de oposición (actitud que viene a contradecir la noción misma). Por su funcionamiento ideológico, la idea de patria aparece como un mito, puesto que sirve para construir el plano del imaginario un discurso que tiende a reemplazar una toma de conciencia: “ Debemos transformar la mentalidad” declaran los militares; y para hacerlo utilizan el discurso de la “patria” como premisa mayor de un argumento de legitimación, que da coherencia a su acción. El mito de la patria es utilizado los grupos que se han hecho con el poder, para imponer su dominación ideológica, transcrita a través del control  del aparato del Estado. La Patria es pues una palabra de clase. Una noción represiva. Todo aquello que se opone a la clase dominante es antipatriótico; en consecuencia, subversivo.

Más aún, la noción de patria es igualmente utilizada como artificio ideológico, teniendo como fin incorporar o instalar, mediante nuevos “valores” las clases dominadas en el sistema. Mediante su exaltación, la dictadura pretende orientar la acción social. Es decir, si la patria se identifica con los militares, todo aquello y aquellos que se les opone forman parte de “ la anti-patria”, y son, por lo tanto, condenable. El objetivo prioritario de los “patriotas” es, en consecuencia la destrucción de la antipatrie y la reconstrucción de la patria desmantelada por los marxistas. Todo debe estar subordinado a ese fin supremo. Para tener éxito en la “reconstrucción” de la nación,  el pueblo debe aceptar sarificios. Comenzando por la represión, y los crimenes de “lesa humanidad” que se perpetran en nombre de la patria y siguiendo por un modelo económico que se contruye sobre el crecimiento sin redistribución de la riqueza, que crea en el país las mayores desigualdades de su historia, extendiendo, en partiular los primeros años de la dictadura,  los bolsones de “extrema pobreza”( condición económica reconocida por la junta y en la cual, según sus propias declaraciones, se encontraban dos millones de personas) La “Patria”es, en este discurso, un valor trascendente, que funciona de la misma manera que la Salvación, “dicha ilusoria”que oculta a mujeres y hombres la “dicha real”.

Como subproductos de la idea de patria, se desprenden otros valores: el heroísmo, el ascetismo ( lo que es muy útil cuando no se tiene nada que comer), la moderación y la autocensura. Todas estas nociones –que ya tenían sus antecedentes en el nacional catolicismo-, y  que no son sino categorías represivas,  son elevadas a la condición de “valores morales”.

La patria se opone a la antipatria .Identificando la patria al nacionalismo de los militares, la noción de antipatria sirve de medio de intimidación, no solamente hacia los marxistas o la Izquierda en general, sino también contra todas las fuerzas de oposición. Oponiendo ambas nociones, los militares van a redefinir el grupo social como una comunidad cerrada y excluyente, en la cual aparece una nueva noción de prójimo. La antipatria engendra el anti-prójimo, contra quen toda suerte de vioencia va estar justificada. ”Amaos los unos a los otros” implica para la religiosidad de Pinochet una idea de alteridad. No reconoce sino a los fascistas como prójimo o como chilenos. Excluye según su lenguaje a los “marxistas” del amor (son marxistas todos quienes se le oponen). Fija frontreras, a la Humanidad,  más allá de las cuales desencadenan su odio. Los así llamados “antipatriotas”, no son la msima raza, son “Hijos de las Tinieblas”, no son el prójimo de los “patriotas”,”Hijos de la Luz”. Son sus enemigos.Es ahí donde se instala la lógica de la represión. La palabra “Patria” se transforma en conjuro, en condenación, en nombre de Dios, de todos aquellos que se oponen al sistema. En el discurso oficial que sostuvo durante su visita a Uruguay, poco antes que los militares decidieran de la escena política, con cajas destempladas,  al presidente Bordaberry, decía: “El enemigo coexiste  junto a cada uno, él declara tener  la misma nacionalidad, pero en verdad se trata de un servidor de una super potencia extranjera cuya infeudación ha venido a traicionar los valores morales auténticos, hombre que se somete a una ideología que carece de toda moral verídica, y que destruye los fundamentos mismos de la civilización liberal sobre los cuales nuestras naciones han forjado su identidad” ( El Mercurio,25-04-76)

La noción de patria permite igualmente negar la política. Y los militares declarándose defensores de la patria, se dicen también apolíticos. Así, en su nombre, declaran fuera de la ley a todos los partidos políticos. El 11 de Septiembre de 1979, señalando los principios fundamentales del nuevo Estado, Pinochet decretó que en política la recession de los partidos democráticos será reglamentada de manera dracónica” (Curiosa palabra, que parece haber confundido con draconiana, dracónico según las enciclopedias es la lengua de los dragones y es también sinónimo de enánico, que es la lengua secreta de los enanos. A lo mejor no confundió nada y soy yo quien se confunde).  Volviendo al texto, lo que manifestaba era que todos los partidos anteriores al puts ch debían sufrir esa suerte. Pinochet fue categórico al declarar que “en el nuevo sistema institucional no tendrían ni podrían tener un lugar, porque sus estructuras dirigentes, sus hábitos y mentalidades se han modelado bajo la inspiración de un régimen institucional que está definitivamente muerto”( Qué Pasa, nº 282, 16 de septiembre de 1976) En ese sentido “patria” o “”nación” son, nociones típicas de las que se esmeran en apropiarse las derechas. Como lo afirma Roland Barthes en un capítulo de sus Mythologies (1970) dedicado a la “gramática Africana”:” Cuando las cosas se tornan graves, finjamos dejar la Política por la Nación. Para la gente de derecha, la Política, es la Izquierda: ellos, son la Francia”

La patria, codificada como Razón de Estado dictatorial, se identifica igualmente a la “Verdad” y a la “Justicia”.En este sentido,”Patria” es una verdad axiomatica que no admite contra prueba. Siedo la patria-razón de estado verdad apodíctica, todo lo que se opone a ella es mentira e injusticia. Así se justifica la represión. Todo lo que hacen los militares es sacralizado. Un proceso típico de la mistificación consiste en transformar un  fenómeno histórico valor absoluto. Se trasciende la Historia. Es corriente en toda forma de poder, comenzando por el religioso, pasando por el colonial y llegando al dictatorial,  erigir en valor absoluto una noción puramente histórica.Con este procedimiento se trata de dar a todo discurso autoritario un carácter de absoluto de Verdad

En fin, la noción de patria, en el leguaje del nacional catolicismo, que es como podría definirse la ideología de los pimeros años de la dictadura pinochetista (Luego pasará a legitimase por el modelo neolibaral, pero sin dejar el referente incial),   está estrictamente ligada a la noción de Dios, ya que , en tanto que P,atria , Chile tiene un destino histórico que realizar, así como también una misión providencial. El mismo día del putsch, entra la serie de edictos que proclamaron los militares, la orden nº 5 declaraba :”Las Fuerzas Armadas y de Orden han realizado el deber moral que la Patria les impone: destituir el gobierno que, bien que inicialmente legítimo, ha caído en la ilegalidad flagrante y han decidido asumir el poderen tanto lo exigirán las cicunstancias respaldados en ello por el asentimiento de la gran mayoría nacional, lo que, ante Dios y la Historia, justifica su acción”

Dios, la Historia y la Patria caucionarían pues moralmente a los golpistas. Más aún, inmediatamente después del golpe de Estado, los militares hicieron publicar de un antiguo escrito de un lider fascista, en el cual ellos reconocen un padre espiritual: El pensamiento nacionalista, de Jorge Prat Echaurren ( Ed. Gabriela Mistral, Santiago 1974).  En él  la patria se defie como idisolublemente asociada al Occidente cristiano y la Iglesia : “La patria, no es sólo la emoción experimentada a la ocasión de ciertos aniversarios. Es la comunidad de chilenos unidos en una labor histórica permanente. Son los valores de la sangre y del pasado que nos han atado a España, al Occidente cristiano y a Roma es decir que nos hacen participar al estilo de vida de más alto rango espiritual que la humanidad haya concebido.” El 11 de Septiembre de 1976, festejando el tercer aniversario del golpe de Estado, el general Leigh señalaba que la junta se esforzaba por “guiar la patria por los caminos de la solidaridad y de la justicia, hacia el alto destino que, desde siempre,  la Providencia ha reservado a nuestro Chile querido” ( El Mercurio, 11-o9-76). Las palabras clave de este discurso son, por un lado:la noción de deber moral al cual se refiere la orden nº5 , la noción de tarea histórica permanente de la cual habla Prat y la idea de camino para “conducir la patria”, a la cual hace alusión el general Leigh. Estos tres entendimineto pueden, en realidad,  resumirse en uno sola: el de misión: “misión salvadora”. Las palabras clave son “destino” y “providencia”. “Destino”, en la medida en que se asocie a una concepción trascendente de la historia, se opone al ”liberación” y, sobretodo, a “revolución”, ya que presenta la Historia como fatalidad. Efectivamente, el término”destino” corresponde a una visión escatológica de la Historia, donde es sólo en el Más Allá que la liberación es posible. En tanto expresión de una concepción trascendente de la Historia, niega la posibilidad histórica: la liberación en sociedades opresivas. En sociedades clasistas o racistas,  el destino toma el color del occidentalismo y el partido de las burguesías dominantes. “Es en el momento mismo de la Historia en que los pueblos colonizados, afirmando una vez más su libertad, comienzan a desmentir la fatalidad de su condición, que el vocabulario burgués  hace el mayor uso de la palabra Destino” (Roland Barthes, op. cit, p.139).

En  el discurso de Leigh el destino está en outre (más allá) fijado por la Providencia; es decir, por Dios. Una noción de destino que viene directamente de San Agustín, del agustinismo político, que afirmaba que todo lo que sucede es conforme al plan divino (Civ. Dei;XIV.28). El destino es a-histórico, porque es anterior a la Historia, porque está fijado desde siempre por la Providencia. Ese destino era el que estaba reservado a Chile. Se retoma una concpeción que no tiene otro fin que sacralizar el golpe de Estado, que se presenta tanto más importante, en cuanto goza de las garantías de la Providencia. La misión de Pinochet va a cofundirse con la voluntad de Dios, justificando así todas las masacres, las torturas y los campos de concentración.

Este nacionalismo no tiene sin embargo nada que ver con la protección de de riquezas nacionales. La defensa de “valores” no llega hasta la defensa de los recursos económicos. ¿Será porque no son valores espirituales?.  Frente a las políticas de recuperación de riquezas nacionales básica: “El cobre es el sueldo de Chile”…, llevada por Allende, Pinochet decidió vender el país al capitalismo extranjero: devolvió al capital privado todas las industrias  nacionalizadas, desestatizó la Banca y se retiró del Pacto Andino que fijaba condiciones restristivas a la inversiones extranjeras. Una editorial del periódico El Mercurio, titulada “El capital extranjero”es significativa en este punto: “Una concepción mal comprendida de la soberanía, que confunde la valorización de los recursos del pais con su explotación por empresas nacionales, ha provocado en el seno del Pacto Andino un mal entendido que retrasa su buen funcionamiento. Hay que esperar que un análisis más profundo de la situación, y sobretodo del devenir de las economías repectivas hagan cambiar los criterios exageradamente nacionalistas. El punto de vista de Chile, profundamente realista,es el de considerar que el desarrollo y la puesta al día del pais son inseparables de las inversiones y aportes del capital extranjero…” ( El Mercurio,20-06-76.)

En fin, y para agregar una última palabra sobre el significado de este nacionalismo “puramente” espiritual, conviene señalar que, en la medida que Providencia y Destino se sitúen en el futuro, y por el hecho que se refieren ambos a Dios, se trata más que de un futuro de salvación real, de un futuro escatológico, que deja las cosas como están: al rico rico y al pobre pobre, o al rico más trico y al pobre más pobre.  Perspicaz,  Escrivá y Balaguer escribe en la obra faro del Opus Dei, Camino: “Qué afán hay en el mundo por salirse de su sitio! ¿Qué pasaría si cada hueso, cada músculo del cuerpo humano quisiera ocupar puesto distinto al que pertenece?

Y añade: No es otra la razón del malestar del mundo. Persevera en tu lugar, hijo mío. Para preservar ese futuro de “tu lugar”, se puede justificar toda represión en el presente histórico. La represión se hace en nombre de Dios. Forma parte de la defensa de la Sociedad Cristiana y Occidental