La gráfica Chilena Nota

Sin lugar a dudas, la historia de la gráfica chilena ha sido fuertemente marcada esta última década por los acontecimientos políticos, si no desde el punto de vista del estilo, al menos del de su contenido.

Hasta los años setenta, los artistas no se diferenciaban mayormente de sus congéneres de América Latina: O seguían las estéticas europeas a lo Vasarely ó a lo Tapiès, o copiaban abiertamente las modas “pop”. Sólo una línea original se desarrollaba entre los surrealistas, dominados por la presencia de Matta. Otro grupo de gráficos, sin embargo, entendía su obra como acción política y, o bien le daban un contenido popular y revolucionario, inspirándose en el muralismo mexicano, en el neoclacisismo picassiano o en la estampa de la China popular; o bien, buscaban ahondar en las raíces de lo autóctono; un autóctono, a menudo entendido como indigenismo. A los primeros, de estos otros artis­tas, pertenecen Venturelli y Hermosilla Alvarez, a los segundos, Sántos Chávez. La técnica preferida de estos últimos es la xilografía ¿Herencia del expresionismo alemán?

Con el inicio del período de la Unidad Popular, en 1973, los artistas se incorporan mayoritariamente en la lucha política y realizan colecciones de grabados que en forma de carpetas o de volantes son distribuidos gratuitamente en los barrios populares o vendidos a precio de costo. La técnica dominante entonces es la serigrafía. A parte de estas carpetas colectivas no faltan quienes desarrollan por su cuenta series de serigrafías. Tal es el caso de Matta y de Oski. Todas estas acciones se ven favoreci­das por la creación del Instituto de Arte Latinoamericano, que canaliza e implementa las actividades artísticas del período. Es un arte de

apoyo al proceso político, que se diferencia del arte político anterior por no estar marcado por ningún estilo; abandonando la estética de la familia proletaria y del obrero del brazo fuerte, utiliza para trasmitir su mensaje los estilos más variados: el pop, el cinetismo, el informalismo…

La tesis fundamental es la producción de un arte que sea accesible al gran público y que participe en la modificación del entorno social.

En el dibujo de humor las mismas tendencias son perceptibles. Aparecen nuevos comics que aspiran a enfrentar a la ideología capitalista, oponiéndole “héroes” campesino u obreros, o desmitificando los “super-héroes”, que llegan de U.S.A. y que traen consigo, se dice, los valores individualistas y capitalistas. Esta línea es desarrollada por la revista Cabro Chico, que edita la Editorial del Estado, Quimantú. También se editan comics para explicar el proceso de reforma política y social emprendido por la U.P.:”¿Qué es la Reforma Agraria? La Nacionalización del Cobre, etc. La mayoría de estos cómics son de un grafismo simple y sin gran interés. Su preocupación fundamental es ilustrar el mensaje del texto.

Los dibujantes que se destacan en este período por la calidad y originalidad de su imagen son Oski, que se instala en Chile entre 1969 y 1972 y Fernando Krahn. Ambos en la línea de Steinberg, en que el dibujo mismo es narración y no ilustración de un escrito.

Desde el año 1973 hasta la fecha, la gráfica ha estado marcada por el fenómeno del golpe de Estado. Los artistas que salieron del país, han continuado su actividad profesional en diversas partes del mundo, sensibilizados, la mayoría, por no decir todos, por el problema del exilio. Muchos han orientado su actividad artística en relación con este problema, modificando no sólo su mensaje, sano aún el estilo de sus obras para intervenir en la lucha por los derechos humanos.

En cuanto al interior de Chile, la reducción del espacio de expresión ha hecho desaparecer casi ciertos géneros de la gráfica, como el humorismo políticos y la caricatura (salvo que esta se dirija contra los opositores del régimen). En un primer momento, los grafistas se volvieron hacia temas y estilos no conflictivos políticamente; pero recientemente se ve resurgir el dibujo de humor político; en particular con dibujantes como Rufino y Hervi, en los cuales el texto domina sobre el dibujo; pero un texto que siempre tiene una segunda lectura que le permite hacer saltar el mensaje sobre la censura.