La diabolización de la izquierda

 En el más famoso de los manuscritos miniados de la historia, Les Très Riches Heures du duc de Berry, obra de los hermanos Limbourg en el siglo XV, aparece una imagen de San Mateo.  Se le representa asociado al “Toro alado”.  En realidad es una combinación errónea. Cada uno de los cuatro evangelistas tiene su símbolo propio. El toro pertenece a San Lucas. Lo propio de Mateo es el Ángel. ¿Por qué citar a Mateo? Porque en su evangelio, que se dice el más antiguo, nace un trauma social que atraviesa la historia hasta nuestros días: la condenación apocalíptica de la izquierda. Dice así: Cuando el Hijo del Hombre venga en su Gloria rodeado de todos sus Ángeles, se sentará en su Trono como Rey glorioso. Todas las naciones serán llevadas a su presencia, y como el pastor separa las ovejas de los machos cabríos, así también lo hará El. Separará unos de otros, poniendo las ovejas a su derecha y los machos cabríos a su izquierda” (Mt. 25, 32). Los justos a su derecha y los condenados a su izquierda. A continuación  agrega:  Entonces el rey dirá a los de su derecha: ‘¡Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del reino preparado para vosotros desde el comienzo del mundo! (Mt.25, 34). Y termina con un anatema: Entonces dirá también a los de su izquierda: ¡Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles! (Mt.25, 41)

 


La creencia en la división de la humanidad entre buenos y malos, en hijos de la luz y de la oscuridad, y en la lucha continua entre ellos, está profundamente arraigada en la psicología humana. Sus huellas nos conducen hasta una de las primeras religiones,  al zoroastrismo que se proyecta luego sobre el maniqueísmo. El zoroastrismo, religión que fue dominante en el Imperio Persa por más de mil años entre el II y el I milenio a.C., trata de explicar la condición humana basada en el dualismo ontológico del Bien y el Mal. Entre dos entes supremos: Ormus, creador del mundo y todo lo bueno, y Arman, origen de todo mal. Los maniqueos, a semejanza del zoroastrismo eran dualistas: creían que había una eterna lucha entre dos principios opuestos e irreductibles, el Bien y el Mal, asociados a la Luz   (Zurván) y las Tinieblas (Ahrimán). El término maniqueo ha sido usado, en filosofía política, para señalar aquellas ideologías que dividen los seres humanos en buenos y malos.

Es a partir el siglo XVI, cuando se codifica la civilidad de las costumbres, que aparece la hostilidad hacia la izquierda. Cuando se desarrolla la alfabetización  se dividen los papeles entre la mano derecha y la izquierda. Durante la Edad Media el arte de la escritura lo practicaba un pequeño número de letrados. Con la alfabetización se desarrolla la cultura escrita y se multiplican las escuelas donde se enseña a los niños. Es una pedagogía de “mano derecha”, de uniformización propia de la civilización occidental. Los zurdos inspiran desconfianza y desprecio. Lo confidencia Quevedo  “en el día del Juicio todos los condenados, en señal de serlo, estarán a la mano izquierda. Al fin, es gente hecha al revés y que se duda si son gente.” (Sueño del infierno, 1608) Es con la derecha que se presta juramento y que se saluda. La izquierda es la siniestra. Siniestra, aparte de que está a mano izquierda, tiene como acepciones  las siguientes: perverso, avieso, malintencionado, oscuro, tenebroso o de aspecto desagradable:
persona siniestra. Uno de los prejuicios más extendidos  y antiguos es atribuirle a la oposición entre mano derecha e izquierda  un significado moral. Si la izquierda es lo siniestro, la derecha encarna la legalidad, la rectitud, el bien, la verdad. Y además la destreza. Diestro es hábil, capaz. Lo que todavía hoy resulta útil para vestir a un candidato de derechas. Ya  el Eclesiastés, (X,2) sentenciaba : El corazón del sabio está en la mano derecha  y el corazón del insensato en la izquierda.  De ahí el precepto evangélico que recomendaba a los hombres : « Haz que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha”

(M.VI,3) Y San Agustín escribía : La derecha es tomada del lado bueno, en bien y en justicia, y la izquierda, del lado malo, en mal e injusticia . Lo dicho, la infamación alcanzaba a los “zurdos”. Tenían la “mano mala”. Iban contra el orden establecido. Inspiraban desconfianza. Una imagen del siglo XVI , con un mujer sentada  representando la « Opinión » ilustra esta antítesis : en la mano derecha una figura de la « Victoria » en la izquierda una serpiente. Del lado derecho las ramas verdecidas, del  izquierdo, el árbol seco y una advertencia : A sinestra caveto  (Cuídate de la izquierda )

 

La diferencia simbólica entre la mano derecha y la izquierda era para el imaginario de nuestros ancestros una referencia esencial para entender el mundo y organizar la vida. Incluso los modales en la mesa: “Cuando sirvas vino no lo hagas jamás con la mano izquierda” Escribía Erasmo en civilitate morum puerilium (1530). A medida que pasa el tiempo los usos se afirman y se estandarizan.

Con la Revolución francesa, la civilidad, que remplaza la cortesía áulica limitada a la corte, concierne a toda la sociedad e implica la adopción de una serie de  convenciones, obligaciones e interdicciones destinadas a facilitar la vida colectiva. El aburguesamiento post revolucionario, que establece reglas que componen el imaginario de una sociedad polisée  (en francés. En castellano se diría “bien educada”,  entendiendo por tal los modos burgueses), se impone como moda en el siglo XIX . Los manuales de buenas costumbres que codifican los usos sociales, prosperan. Como el que aparece en Paris en 1838 Manuel Complete de la Bonne Compagnie ou Guide la Politesse ou de la Bienséance de Mme Celart y, en Nuestra América, el de normas recopiladas por un venezolano en un librito que lleva su nombre: Manual de Carreño, o Manual de urbanidad y buenas costumbres, cuyo título completo es Manual de urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos en el cual se encuentran las principales reglas de civilidad y etiqueta que deben observarse en las diversas situaciones sociales, precedido de un breve tratado sobre los deberes morales del hombre. Son textos clásicos sobre etiqueta y buenas maneras. Instrucciones destinadas a categorías sociales emergentes que tienen necesidad de aprender las nuevas reglas de comportamiento. Reglas que  critican severamente  el uso de la mano izquierda en los comportamientos sociales. Más aún, a la hora de la criminología, uno de sus fundadores, Cesare Lombroso (1836-1909), ve en la zurdera una de las características del criminal nato “un estigma, un signo de degeneración, que también se encuentra en algunas razas inferiores”.

No es de extrañar que la opinión pública haya sido marcada fuertemente por estos propósitos que se incorporan al compendio de falacias arrastradas por el sentido común

Derecha e izquierda son términos anatómicos, referidos a la posición del cuerpo. Cuando afirmamos de alguien que es diestro o zurdo no hay duda alguna acerca del significado. Cuando la acepción es trasladada a otros ámbitos derecha e izquierda se relativizan. Frente a un interlocutor frontal, el que pregunta califica como derecha lo que para su interlocutor es todo lo contrario. Más sabia, la geografía sustituye esta terminología de orientación por los puntos cardinales.

Las denominaciones “derecha” e “izquierda” adquirieron significado político con la Revolución Francesa.

 

En  Asamblea Constituyente de 1792 se enfrentaron girondinos y jacobinos.  El grupo que sacaba su nombre de la Gironda, se sentó a la derecha del Presidente, los jacobinos, nombre derivado del convento de los Jacobinos en París donde se instalaron, se situaron a la izquierda. Una corriente de los jacobinos liderada por Robespierre propugnaban la deposición del rey y el establecimiento de la república.  Los jacobinos, llamados también montañeses, gobernaron un año, entre junio de 1793 a julio de 1794, imponiendo el reinado del Terror y haciendo uso de su poder para reprimir toda oposición. Aunque hubo diversas tendencias, los jacobinos se confunden a menudo con El Terror, en parte por la guillotina y en parte por la leyenda negra que tejió la Convención Termidoriana, dominada por una burguesía conservadora, sobre Robespierre. A ese paso se produjo una identificación de la izquierda con el “terror” revolucionario, que  proclamaba “Libertad, Igualdad y Fraternidad”. Robespierre, Danton y Marat fueron los líderes del primer partido político que se situó a la izquierda.

Políticamente el imaginario diabolizado de la izquierda siempre ha estado presente. En consecuencia se considera que todas las medidas, incluso las más radicales , son buenas para intentar reprimirla. Ese fue el escenario en que se situaron las dictaduras  militares del Cono Sur a fines del siglo pasado. Es posible que hoy las redes sociales puedan contribuir a contrarrestarlo.

 

La diabolización comenzó en Chile durante las elecciones de 1970  con la Campaña del Terror, estrategia destinada a execrar  un posible gobierno de izquierdas. Las anteriores elecciones habían conocido “campañas del terror”, pero esta fue más brutal. Para despertar el recelo se afirmaba que Allende iba a instalar un régimen comunista dictatorial que atropellaría las libertades y violaría los derechos humanos, que recibiría armas de los países socialistas para asesinar a los chilenos. En un rabioso esfuerzo por asociarlos con el futuro de Chile se mostraron los crímenes de Stalin y del comunismo en Hungría y Checoslovaquia, las vejaciones de los intelectuales en China, los sicarios de Batista fusilados en Cuba, presentándolos como víctimas inocentes. La primera página, del principal diario del país, que todavía circula y sigue siendo el más leído, mostraba fotomontajes en que aparecían tanques con la hoz y el martillo frente al palacio presidencial, mujeres llorando a las que le arrebataban sus hijos para adoctrinarlo en la URSS. En la calle se repartían estampas de la Virgen del Carmen con la leyenda: Virgen del Carmen ¡Sálvanos de los ateos comunistas! Culminó la campaña, orquestada por la ITT, cuando un grupo de los “buenos” asesinó al comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, general Schneider, tenido por “Malo”

Continuó la diabiolización, durante los mil días del gobierno de la Unidad Popular con una oposición maniquea que distinguía entre el Mal, la izquierda y el Bien, la derecha. En el Día decisivo, Pinochet describe a Allende entrapajado en una capa forrada rojo sangre con gran cuello de piel: “Se diría que Mefistófeles en persona había llegado a la reunión” (p.355) La historia termina con la represión brutal contra los ¡malos chilenos!, los anti-chilenos, así como del otro lado de la cordillera los anti-argentinos o los anti-uruguayos.  Ya en su época Carrero Blanco, bajo el seudónimo de Juan de la Cosa, había escrito en la España franquista “El diablo inspiró al hombre las Torres de Babel del liberalismo y el socialismo, con su  secuelas marxismo y comunismo”. Y, como olvidar la Encíclica Divini Redemptoris de Pio IX, donde afirma que el comunismo es “intrínsecamente perverso”

París, junio 21, 2012