Humboldt, la ecología y América

Miguel Rojas Mix

 

Fig.0 (Retrato de Humboldt)

Humboldt inaugura una nueva  visión de América . Una representación científica: “treu und lebendig” que, asociando la observación rigurosa del medio como un ecosistema y su representación, encuentra su mayor fidelidad en el paisaje y no en la representación taxonómica de la lámina de herbarios. Así, sus textos y su “Ansichten der Natur” correspondían a la obra de los artistas viajeros que él comisionó o estimuló para que siguieran sus huellas en América e ilustraran sus estudios. Alexander von Humboldt se define como un naturalista. Lo que en realidad era una concepción del científico universal, pues el concepto abarcaba desde lo que hoy llamaríamos sociología a la geología, pasando por la geografía y la botánica, sin olvidar la literatura de viajes ni el arte. Justamente fue su concepción artística la que le hizo entender la naturaleza como un todo y pasar de una concepción taxonómica de la representación de las especies, como la de Linneo que estudia el vegetal aislado, a la concepción organicista, que sólo entiende las especies en su contexto,  captándolas como visión total: Totaleindruck. Punto de partida de una concepción ecológica.

Decía que Humboldt transformó la imagen de América, en realidad, en un  libro que publiqué hace unos años: América Imaginaria[1]. Señalaba que, en la representación de América,  Europa había acuñado, en épocas sucesivas,  imágenes bien diferentes del Nuevo Continente: La imagen clásica (Fig. 1), la barroca (Fig. 2), la neoclásica (Fig. 3), y la imagen romántica o científica (Fig. 4).

Esta última fue fundamentalmente  la obra de los escritores y pintores románticos que antecedieron al realismo y al impresionismo: Chateaubriand, Pissarro, entre otros, pero sobre todo, Humboldt que fue quien dio al arte un carácter científico.

En primer lugar la imagen científica reacciona contra el prisma eurocéntrico que consideraba a Europa como el más alto grado de perfección, no sólo por sus formas culturales, sino también por su naturaleza. Buscaba en ella los modelos de toda realidad. Así comprendía la realidad americana de acuerdo a su semejanza con Europa; denominando camello a la llama y león al puma; pero, percatándose de que uno y otro son más pequeños y más débiles que sus modelos, los declaraba camello degenerado o león degenerado.

La idea de la barbarie que apuntaba a definir al hombre americano se extendía por igual a la naturaleza. Cornelius de Pauw había publicado en Berlín, Recherches philosophiques sur les Américains[2], donde afirmaba que América  era un continente impúber, y su clima tórrido  enervaba la naturaleza. No sólo las especies animales degeneraban, sino también los hombres.

Humboldt desautoriza la noción de bárbaro, anatema del proyecto civilizador: Escritores por lo demás justamente célebres – escribe – han repetido demasiado que América es en toda la acepción de la palabra, un Nuevo Continente. Esta riqueza de vegetación, los inmensos cursos de agua, por los que ella es bañada, la potencia y la ebullición continua de sus volcanes, anuncia según ellos que la tierra siempre trémula y todavía destemplada, está allí más cerca que en el Viejo Mundo del estado primordial del caos. Largo tiempo y antes del comienzo de mi viaje, tales ideas me habían parecido tan poco filosóficas como contrarias a las leyes físicas generalmente reconocidas[3].

En este sentido Humboldt se sitúa precursoramente en la crítica al Sarmiento de Civilización y Barbarie.

La exigencia de Humboldt de estudiar en forma objetiva la realidad creó algo completamente nuevo. Darwin declaraba que toda su carrera fue determinada por el Récit Personel del alemán.

Humboldt ofrece una visión totalizadora, Totaleindruck, globalizadora – diríamos hoy – que vincula ciencia y arte – la botánica resulta en particular fecundada – visión que es el punto de partida indispensable para el desarrollo de la ecología. En la introducción a la Relation historique au voyages aux régions équinoxiales du Nouveau Continent habla cómo se ha formado la imagen de América en Europa. Critica la literatura de viajeros.  En la mayoría de los casos, visión arbitraria y pintoresca que abarcaba desde la constitución geológica hasta los habitantes. Una visión que seguía  difundiendo una idea tópica en el siglo XVIII, que se trataba de un continente en estado primordial, donde la naturaleza todavía estaba en ebullición; lo que tenía graves consecuencias para la comprensión y percepción de América y del hombre americano. Denuncia, asimismo, la falsedad de la idea del “buen salvaje”. Una forma de autocomplacencia de Europa que revivía el mito de la “vuelta a los orígenes”.

El espíritu de Humboldt, por otra parte, no nace de la nada, es reflejo de la época. Reproduce la visión pictórica global de los románticos. Heredero de Herder y Goethe,  del Sturm und Drang, Humboldt nace con la primera generación de los románticos alemanes: Tieck, Kleist, los hermanos von Schlegel,  los Grimm y Hegel. Todos ello ven la luz entre 1765 y 1777.  El romanticismo exalta el sentimiento de la naturaleza, asociada a la experiencia vital del paisaje.  Humboldt desarrolló una visión holista u organicista, en que los organismos vivos funcionan de forma integrada, como un todo y no como un simple mosaico de partes independientes. La ideología neoclásica reducía el hombre a un arquetipo y el estudio de la naturaleza a la escueta taxonomía, el Romanticismo vuelve a unir el hombre con el mundo a través de la contingencia histórica y geográfica. Así pintores y científicos se unen en una aspiración común: hermanar la ciencia y el arte para reflejar lo real en forma documental (fiel) y viva (treu  und lebendig).

Humboldt tiene su parangón  en la literatura: el Atala de Chateaubriand: es la epopeya del hombre en la naturaleza. Pero el naturalista alemán no idealiza la naturaleza ni al “salvaje” u hombre natural, como hace Rousseau y los ilustrados que lo antecedieron;  sino que los describe con rigor.

Basta ver los grabados que ilustran las obras de Cook y de La Pérouse (Fig.5),  para constar que los viajeros neoclásicos del siglo XVIII, admiradores del “buen salvaje”,  imaginaban el mundo extraeuropeo a través del tópico virgiliano de la Arcadia, la visión ilusoria de una existencia inocente y sin artificios, donde la naturaleza reina soberana en un locus amoenus: una Arcadia tropical. Aunque sin olvidar el Et in Arcadia Ego (Yo, la Muerte, también estoy en Arcadia), que una vida de inocencia natural tampoco escapa a la muerte.

El Romanticismo vuelve a poner los pies en la tierra. Mismo los viajes llevan a modificar el imaginario neoclásico e imponen la visión romántica. Encuentran la belleza, no en la abstracción metafórica de lo real, sino en el sentimiento que la realidad produce: la tranquilidad de las cumbres, la belleza pictórica de la luz, la magnificencia de la vegetación. Miran el mundo con interés científico. En el caso de Humboldt esa mirada le permite redescubrir América.

La necesidad de divulgar esos descubrimientos lleva a que los intereses del zoólogo o del botánico se identifiquen con los del artista. Las ciencias basadas en la investigación empírica llevan al florecimiento de un arte documental: el pintor se convierte en naturalista, pasa por el realismo para desembocar en el impresionismo. Los artistas comienzan a trabajar a “plein air”, usan el impasto y el toque fraccionado para captar la luz.

El desarrollo de la investigación permite asimismo constatar las relaciones  existentes entre el clima, la vegetación, los animales, los suelos y la forma de vida de los hombres. Ello origina una percepción ecológica. Humboldt desarrolla la noción misma de “ecosistema” cuando divide los paisajes en “tipos”.

Resulta fundamental para comprender las ideas de Humboldt entender la concepción de la naturaleza  en el pensamiento romántico: la noción de unidad cósmica, tan viva en él, que lo lleva a publicar una obra de síntesis precisamente con ese título: Kosmos.

 

Los románticos conciben la naturaleza como un organismo animado y no divisible en sus diversos elementos; es decir, como paisaje. Una idea básica es la de “Unidad Fundamental”, en que la subordinación al conjunto da sentido a las partes.

Humboldt expresa la ideología romántica. Se distancia de las concepciones taxonómicas de Linneo, preocupado únicamente de la clasificación.  Está convencido de la necesidad de partir de una impresión total, Totaleindruck, para describir el carácter natural de la región, el “Lokaler Naturcharacter”. Es preciso comprender la singularidad dentro de la multiplicidad: Einheit in der Vielheit[4].

A partir del mundo vegetal esboza una filosofía omnicomprensiva de la naturaleza, dentro de la cual deben comprenderse los fenómenos naturales y las actividades espirituales del hombre: En el gran encadenamiento de causas y efectos, no debe ser observada en forma aislada materia ni actividad alguna. El equilibrio que domina en medio de las perturbaciones y de la aparente lucha de elementos tiene su origen en el libre juego de fuerzas dinámicas y sólo puede obtenerse una visión completa de la naturaleza, lo que en definitiva es el fin último de cualquier estudio físico, cuando se consideran todas las fuerzas y todas las combinaciones de formas. De esta suerte, se abre a la filosofía de la naturaleza un campo amplio y prometedor[5]

Evidencia este párrafo la relación entre el pensamiento de Humboldt y el idealismo de Goethe (Naturganzes o Weltall). Ambos conciben la naturaleza como el “todo”. Dice Humboldt: “La naturaleza es en cada rincón de la tierra un reflejo del todo. Las formas de los organismos se repiten en nuevas y nuevas relaciones”. La similitud del pensamiento de ambos se muestra en muchas de sus concepciones. Un boceto de Goethe de 1813: Höhen der Alten und Neuen  bildlich vergleichen[6], demuestra cuan de cerca sigue las actividades de Humboldt. El dibujo está directamente inspirado por el “Tableau” de la zonación climática, de las zonas vegetaciones de acuerdo con la altura que publicó en 1807  (Fig. 6). Por otra parte, Humboldt, concibió sus Ideas para una geografía de las plantas – que dedica a Goethe – de acuerdo a los principios de Metamorphosen der Pflanzen desarrollados por el poeta de Weimar.

Las concepciones de Humboldt,  ligando el arte y la ciencia, tuvieron además un gran prestigio entre los científicos que siguieron sus pasos en el Nuevo Mundo. Spix y Martius en Brasil, Poeppig en Chile y el Perú, Sartorius en México, los hermanos Schomburg en la Guayana; y,  el más insigne del siglo, Darwin. Influyó también en escritores de ficción: en Julio Verne, que escribe el Orgulloso Orinoco siguiendo los pasos de la Relation Historique y en Arthur Conan Doyle, cuando dejando a Sherlok Colmes escribe sobre mundos perdidos  (Lost World 1912). Pero también ejerció una gran influencia en los artistas y teóricos del arte; en particular por su concepción del paisaje: Karl Gustav Carus publica en 1831 Neun Briefe über  die Landschaftsmalerei[7], con un apéndice directamente humboldtiano, Andeutung zu einer Physiognomik der Gewächse. En Inglaterra Ruskin teoriza sobre el paisaje dividiéndolo en tipos, haciendo frecuentes citas al naturalista alemán.

El arte científico

Muchos fueron los artistas que cruzan el Atlántico inspirados por Humboldt; impresionados por su teoría que hermanaba la ciencia y el arte. En el Kosmos se lee: Quien ha recorrido por sí mismo las zonas cálidas, siendo sensible para apreciar la natural belleza de las regiones montañosas, de las selvas y de los grandes ríos, quien ha tenido la oportunidad de contempla la exuberancia y riqueza de la vegetación….; sólo él es capaz de comprender qué campo puede abrirse al género paisajístico en las zonas tropicales de ambos continentes [8].

El mismo Humbodt era un dotado dibujante[9]. Revisando sus diarios en la Biblioteca Estatal de Berlín  y buscando sus dibujos en el Gabinete de Dibujos de la Galería Nacional, se encuentran notables croquis de su mano: Rescato dos ejemplos: el del Cacajo (Simia melanocephala) (Fig. 7), que figura en su diario, tomada luego por Huet (Fig. 8) para ilustrar sus publicaciones y lo llama “Lama” que aparece firmada (Fig. 9). Pero, aparte de sus destrezas gráficas, si leemos con atención sus descripciones del mundo vegetal, nos percatamos que son verdaderas pinturas: Altas palmas que balancean sus hojas en forma de plumas poderosas, onduladas sobre un matorral de heliconias y bananeros, altos tallos de cactus que se elevan serpentinos en medio de una floreciente vegetación de liliáceas, un arbustivo helecho que crece rodeado por encinas mexicanas, que objetos más pictóricos para el pincel de un artistas sensible[10]

Y continua: Troncos centenarios, carbonizados por la luz, coronados por el fresco follaje de las paulinias, los photos y las orquídeas, cuyas formas imitan las hechuras y el plumaje de los colibríes quienes ofrecen su miel (Fig.10 ).

Sus ideas sobre el arte son correlatos de sus concepciones científicas, consecuencia de una disciplina que el mismo fundó: “La geografía de las Plantas”. Historia de los vegetales o geografía tridimensional, ella abre las puertas a la ecología que se configura como ciencia en el siglo XX.

En dos obras augurales Ideen zu einer Physiognomik der Gewächse (1806) e Ideen zu einer Geographie der Pflanzen (1807), introduce un concepto que le pide prestado a Lavater: el de “fisiognómica”. Siguiéndolo, clasifica los vegetales según su forma o apariencia exterior. Su observación considera a las plantas formando parte de un conjunto, unidas a otras y al medio físico en que crecen. Lo importante son las zonas vegetales y no las plantas aisladas. Cada zona corresponde a una fisonomía natural. Así distingue diversas formas básicas, cada una de las cuales está definida por un vegetal primario, al que todos los otros están subordinados.

El manto vegetal lo estudia como una comunidad de plantas o una ecología vegetal. Por eso se aparta de la ilustración taxonómica  y convierte el paisaje en una auténtica representación científica: Entre la copia de vegetales que cubre la tierra se distinguen luego de una cuidadosa observación, unas pocas formas fundamentales a las cuales probablemente pueden reducirse todas las otras: Me  limito aquí a enumerar diecisiete de ellas, cuyo estudio debe ser especialmente importante para el pintor paisajista.

Humboldt pensaba que, entre las posibles fisonomías vegetales, sería el estudio del escenario tropical el que renovaría la pintura paisajística europea[11].

Los artistas que pasaron a América hicieron un arte científico, como Humboldt lo quería en el Kosmos, e ilustraron las diecisiete fisonomías naturales  que cito, y de las cuales ejemplificaré algunas.

1) Forma de bananas (Fig. 11)
2) Forma de las palmas (Fig. 12)
3) Forma de los helechos gigantes (Fig. 13)
4) Forma de los áloes: ágave, áloes , yuca (Fig. 14)
5) Forma de los photos (aracea) (Fig. 15)
6) Forma de las piñas
7) Forma de las orquídeas (Fig. 16),
8) Forma de las mimosas (legaminosas, papilonáceas: ceibo) (Fig.17)9) Forma de las malvas
10) Forma de los sarmientos (viñas)
11) Forma de los lirios
12) Forma de los cactus (Fig. 18)
13) Forma de las casuarinas
14) Forma de los pastos (Fig. 19)
15) Forma de los musgos
16) Forma de los líquenes
17) Forma de los hongos

Tanto el interés de Humboldt por los fenómenos ecológicos como la forma en que los artistas seguían sus huellas quedan en evidencia en una pintura de Bellerman: La cueva del guácharo: un ecosistema curiosísimo que  une realidades geográfico geológicas con el mundo animal y la cultura popular. La cueva se encuentra ubicada en los cordones venezolanos de la cordillera  y sirve de madriguera a un ave de costumbres singulares: el guácharo (steatornis caripensis de Humboldt). Es un ave diurna, pero ha adquirido hábitos nocturnos. Durante las festividades de San Juan, los campesinos armados de palos dan muerte a miles de aves para extraer su grasa (Fig. 20) .

Dice una Enciclopedia que el término ecología fue acuñado por el biólogo alemán Ernst Heinrich Haeckel en 1869; que deriva del griego oikos (hogar) y comparte su raíz con economía. Es decir, ecología significa el estudio de la economía de la naturaleza. Se asegura que, en  cierto modo, la ecología moderna empezó con Charles Darwin, quien al desarrollar la teoría de la evolución basada  en la selección natural, hizo hincapié en la adaptación de los organismos al medio ambiente. Y se concluye señalando que también hicieron grandes contribuciones naturalistas como Alexander von Humboldt, profundamente interesados en el cómo y el por qué de la distribución de los vegetales en el mundo. Pero el enciclopedista olvida que Humboldt es muy anterior: Antes que nacieran Darwin y Heckel ya había publicado sus teorías en sus dos Ideen: Ideen zu einer Physiognomik der Gewächse (1806) e Ideen zu einer Geographie der Pflanzen (1807). Por ello que es justo discernirle un título más: el de padre de la ecología.

Bibliografía

Carus, Karl Gustav (1831): Neun Briefe über  die Landschaftsmalerei. Leipzig: Fleischer.

Doyle, Arthur Conan (1919): The Lost World, Londres 1912,

Goethe, Johann Wolfgang v. (1813): “Höhen der Alten und Neuen bildlich vergleichen”, en: Allgemeine geographische Ephemeriden. T. IV. Weimar. Páginas?

Humboldt, Alexander v. (1806): Ideen zu einer Physiognomik der Gewächse, en: Alexander von Humboldt, Schriften zur Geographie der Pflanzen (ed. H. Beck 1989). Wissenschaftliche Buchgesellschaft, Darmstadt.

HUMBOLDT, Alexander von: Ideen zur einer Physiognomik der Gewächse, Gesammelte Werke, T.XI, Stuttgart 1889.

Humboldt, Alexander v. (1807): Ideen zu einer Geographie der Pflanzen. Tubinga: Cotta, 1807, p. 28.

HUMBOLDT, Alexander y A. Bonpland: Ideen zu einer Geographie der Pflanzen, nebst einem Naturgemälde der Tropenländer, Tübingen – Paris 1807, p..

Humboldt, Alexander v. (1866): Tableau de la Nature. Paris: L. Guérin. OK

Humboldt, Alexander v. (1814-1825): Relation historique du Voyage aux régions équinoxiales du Nouveau Continent. Paris: Grande Edition Vol. XXVIII-XXX. Correcto así?

Humboldt, Alexander v. (1978): Kosmos. (ed.) H. Beck. Brockhaus, Stuttgart. Quellen und Forschungen zur Geschichte der Geographie und der Reisen t.XII.

Pauw, Cornelius de (1768-1769): Recherches philosophiques sur les Américains, ou Mémoires intéressants pour servir à l’histoire de l’espèce humaine, G.J. Decker, Imp. du Roi, Berlin, 1768-1769, 2. vols.

Rojas Mix, Miguel (1992): América Imaginaria. Barcelona: Lumen.

 

 


[1] Rojas Mix, América Imaginaria, Lumen, Barcelona 1992.

[2] Pauw, Corneille de (1768-1769): Recherches philosophiques sur les Américains, ou Mémoires intéressants pour servir à l’histoire de l’espèce humaine, par Mr…., G.J.Decker, Imp. du Roi, Berlin, 1768-1769 ; 2 vols

[3] Humboldt, Tableau de la nature, Paris 1866. En el capítulo XII, titulado “Estepas y desiertos” Humboldt combate los prejuicios sobre la juventud del Nuevo Continente

[4] die Elemente, welche den Totaleindruck einer Gegend bestimmen. Diese aufzufassen und anschaulich wiederzugeben ist die Aufgabe der Landschaftsmalerei. Dem Künstler ist es verliehen, die Gruppe zu zergliedern, und unter seiner Hand löst sich (wenn ich den figürlichen Ausdruck wagen darf) das grosse Zauberbild der Natur, gleich den geschriebenen Werken der Menschen, in wenige einfache Züge auf. Kosmos, 2, 1889, p.66.

[5] HUMBOLDT, Alexander y A. Bonpland: Ideen zu einer Geographie der Pflanzen, nebst einem Naturgemälde der Tropenländer, Tübingen – Paris 1807, s. 7

[6] Goethe, Johann Wolfgang v.: “Höhen der Alten und Neuen bildlich vergleichen”, en: Allgemeine geographische Ephemeriden. T. IV. Weimar, 1813.

[7] Leipzig: Fleischer, 1831

[8] Wer, empfanglich für die Naturschonheit von Berg-, Fluss- ­und Waldgegenden, die heisse Zone selbst durchwandert ist, wer Uppigkeit und Mannigfaltigkeit der Vegetation nicht etwa bloss an den bebauten Küsten, sondern am Abhange der schneebedeckten Anden, des Himalajas und des mysorischen Nilgebirges oder in den Urwäldern des Flussnetzes zwischen dem Orinoco und Amazonenstrom gesehen hat, der allein kann fühlen, welch ein unabsehbares Feld der Landschaftsmalerei zwischen den Wendekreisen beider Kontinente oder in der Inselwelt von Sumatra, Borneo und der Philippinen zu eröffnen ist, wie das, was man bisher Geistreiches und Treffliches geleistet, nicht mit der Grösse der Naturschätze verglichen werden kann, deren einst noch die Kunst sich zu bemächtigen vermag. Warum sollte unsere Hoffnung nicht gegründet sein, dass die Landschaftsmalerei zu einer neuen, nie gesehenen Herrlichkeit erblühen werde, wenn hochbegabte Künstler, öfter die engen Grenzen des Mittelmeeres überschreiten Können; wenn es ihnen gegeben sein wird, fern von der Küste, mit der ursprünglichen Frische eines reinen, jugendlichen Gemütes, die vielgestaltete Natur in den feuchten Gebirgstälern der Tropenwelt lebendig aufzufassen? Kosmos, Gesammelte werke, 11, Stuttgart, 1889, p.62. Ediciones más recientes del Kosmos son Kosmos. (ed.) H. Beck. Quellen und Forschungen zur Geschichte der Geographie und der Reisen t.XII. Brockhaus, Stuttgart, 1978. Y la más reciente,la magnífica edición del Kosmos. Entwurf einer physischen Weltbeschreibung, editada por Ottmar Ette y Olivier Lubrich, conjuntamente con el atlas de Heinrich Berghaus: Physikalisher Atlas, oder Sammlung von Karten, auf denen dia hauptsächlichsten Ersxhaeinungen der anorganischen ujnd organischen Natur nach ihrer geographischen Verbreitung und Vertheilung bildlich dargestellte sind zu Alexander von  Humboldt, KOSMOS. Entwurf einer physischen Weltbwachreibung, con epílgo de los editores, en Die Andere Bibliothek. Herausgegeben von Hans Magnus Enzensberger. Eichborn Verlag. Frankfurt am Main 2004.

[9] “Alexander von Humboldt und die bildende Kunst” en Die Gartenlaube1886, p.819.

[10] Hohe Palmen, welche die machtigen, federartig gekrauselten Blatter über ein Gebüsch von Heliconien und Pisanggewachsen schwingen ; dornige, schlangenartige, aufgerichtete Kaktusstamme, mitten unter blühenden Liliengewachsen ; ein baumartiges Farnkraut von mexicanischen Eichen umgeben : welche maleríschen Gegenstande für den Pinsel eines gefühlvollen Künstlers. Ideen zu einer Geographie der PflanzenTübingen 1807, p.28.

[11] In den Tropen sind die Gewachse saftstrotzender, von frischerem Grün, mit grösseren glänzenderen Blättern geziert als in den nordlichen Erdstrichen. Gesellschaftlich lebende Pflanzen, welche die europäische Vegetation so einförmig machen fehlen am Aequator beinahe gänzlich… Die ausserordentliche Höhe, zu welcher sich unter den Wendekreisen nicht bloss einzelne Berge, sondern ganze Länder erheben und die Kälte, welche Folge dieser Höhe ist, gewähren dem Tropenbewohner einen seltsamen Anblick. Ausser den Palrnen und Pisanggebüschen umgeben ihn auch die Pf1anzenforrnen, welche nur den nordischen Ländern anzugehören scheinen… So hat die Natur dem Menschen in der heissen Zone verliehen, ohne seine Heimat zu verlassen, alle Pflanzengestalten der Erde zu sehen, wie das Himmelsgewö1be von PoI zu PoI ihm keine seiner leuchtenden Welten verbirgt. Diesen und so manchen anderen Naturgenuss entbehren die nordischen Völker. Viele Gestirne und viele Pflanzenforrnen, von diesen gerade die schönsten,… bleiben ihnen ewig unbekannt. Die krankenden Gewächse, welche unsere Treibhäuser einschliessen, gewahren nur ein schwaches Bild von der Majestät der Tropenvegetation. Aber in der Ausbildung unserer Sprache, in der glühenden Phantasie des Dichters, in der darstellenden Kunst der Maler ist eine reiche Quelle des Ersatzes geöffnet. Aus ihr schöpft unsere Einbildungskraft die lebendigen Bilder einer exotischen Natur. Im kalten Norden, in der öden Heide kann der einsame Mensch sich aneignen, was in den fernsten Erdstrichen erforscht wird, und so in seinern Innern eine Welt sich schaffen, welche das Werk seines Geistes, frei und unvergänglich wie dieser ist. Ideen Physiognomik… Gesammelte Werke, XI, p.185 et sq., Cf. Alexander von Humboldt, Schriften zur Geographie der Pflanzen (ed. H. Beck). Wissenschaftliche Buchgesellschaft, Darmstadt, 1989. Cf. Las ediciones francesas de Humboldt: Tableau de la Nature. Paris: L. Guérin. 1866, y Relation historique du Voyage aux régions équinoxiales du Nouveau Continent. Paris: Grande Edition Vol. XXVIII-XXX, 1814-1825