Guernica : Denuncia de la violencia y retórica de la paz

Se cuenta que durante la ocupación de París en las Segunda Guerra Mundial, cuando los oficiales alemanes visitaban el taller de Picasso en el quai des Grands Augustins, éste acostumbraba  repartirles tarjetas con reproducciones de Guernica.

– Es usted quien lo ha hecho- preguntaban los alemanes.
– No, fueron ustedes- respondía el pintor.

Picasso aludía a la guerra civil española que había estallado en julio de l936, cuando un sector del ejército, encabezado por  el general Francisco Franco, se sublevó contra la II República. La guerra dividió ferozmente al país y costó un millón de muertos. Concluida en 1939, con la victoria de los rebeldes,  se instauró una dictadura que duró casi cuarenta años, hasta la muerte de Franco en 1975. Sus horrores dejaron una España dividida en dos campos irreconciliables, dos Españas. Una se instaló en el poder, la otra salió al exilio, a Francia o América  Latina y cuando no pudo partir, quedó vigilada y perseguida en una suerte de exilio interno. Picasso vivía hacía ya tiempo en París pero se sentía comprometido a fondo con la República. A poco comenzar la guerra había hecho dos grabados satíricos, titulados “Sueño y mentira de Franco”. Son los antecedentes de Guernica.

El 26 de abril de 1937 una pequeña ciudad del País Vasco  fue devastada  por la aviación alemana. La Legión Cóndor, una escuadrilla de aviones de combate, bombardearon Guernica  y ametrallaron a la población. El propósito de Alemania era no sólo apoyar al campo fascista, querían comprobar las posibilidades de la guerra aérea en vista a una próxima conflagración mundial considerada inevitable.

La aviación militar nació con la I Guerra Mundial. Los pilotos alemanes y sus máquinas voladoras  se hicieron  famosas por las hazañas del Barón Ricthofen, conocido como el “Barón Rojo”;  temido  piloto que volaba en un avión de  caza pintado de rojo. Se le atribuye la destrucción de 80 aviones aliados antes de ser derribado detrás de las líneas británicas. Pero en  veinte años la capacidad destructiva de la guerra aérea había aumentado enormemente.

La guerra civil española conmovió profundamente a la humanidad. Sobre todo dado el estado de ánimo que reinaba en esa época. Fue vista como el primer acto de una anunciada y temida amenaza internacional: el avance del fascismo. Con la dominación del   Mussolini  en Italia; con  Adolf  Hitler  en Alemania, donde había accedido a la jefatura del gobierno con el título de Reichsführer  y, ahora, con la sublevación de Franco, las fuerzas democráticas tomaban conciencia que era necesario detener la marea fascista.  Con este fin  se había formado en 1936, con Manuel Azaña, el gobierno de Frente Popular: una amplia alianza de  fuerzas antifascistas. Pero no sólo en España, en Francia la amenaza tanto del interior como del  extranjero, impulsaron a los partidos radical, socialista y comunista a unirse para defender el sistema democrático.  En 1936, el gobierno del Frente Popular, presidido por Léon Blum, disolvió las organizaciones fascistas. Otro gobierno de Frente Popular que recuerda la historia se constituyó en Chile en 1938. La preocupación era planetaria.

De Europa y América partieron voluntarios para enrolarse en las Brigadas Internacionales que combatían defendiendo la República. Los franceses  crearon la Brigada La Marsellesa y constituyeron el grupo más numeroso: cerca de nueve mil voluntarios. Conmovidos por la violencia de la guerra, artistas e intelectuales tomaron partido. Escritores, como el poeta chileno Pablo Neruda, el peruano  César Vallejo,  Hemingway  en los Estados Unidos manifestaron su adhesión a la República. George Orwell, visionario escritor inglés, se incorporó a las milicias anarquistas; el francés André Malreaux se unió como piloto a las brigadas internacionales. De otro lado, los países fascistas prestaron mano fuerte a Franco.

Guernica fue el acto más conmovedor de la guerra civil y sin duda el que tuvo mayor impacto en la opinión internacional. Gracias a Picasso se convirtió en un símbolo antifacista y en un memorial; una obra  destinada a que la humanidad no olvide esa atroz masacre.

Se preparaba en esos años la Exposición Internacional de París, que debía inaugurarse el 12 de julio de 1937. A la República le pareció oportuno encargar a Picasso un cuadro que diera testimonio de lo que estaba ocurriendo, un manifiesto de denuncia contra la guerra.

En enero de 1937 van a visitarlo el arquitecto catalán Joseph Luis Sert; Max  Aub, importantísimo escritor que vivió gran parte de su vida en exilio mexicano, entonces agregado cultural de la embajada; Juan Larrea, poeta; Luis Lacasa, arquitecto, solicitándole una obra  destinada a ser mostrada, de urgencia, en la Exposición Universal. Picasso acepta mostrando las planchas que acaba de terminar : “Sueño y mentira de Franco”

Comenzó entonces a elaborar una tela  de gran formato, de 390 x 776 cm,.  Trabajaba intensamente. Día a día nuevos dibujos y bocetos iban completando la escena. Todas las imágenes estaban cargadas de sentido, al igual que los elementos formales. El 1º de mayo realiza los primeros bocetos y solicita a Dora Maar que los fotografíe. Dora era entonces modelo y compañera de Picasso, él la llamaba “la llorona” por su facilidad para soltar al llanto. Los cuadros de mujeres llorando de esa época están todos inspirados en ella. Dora Maar fotografió en París los dos meses de trabajo que llevó la tela Las reflexiones de Picasso quedaron documentadas por 63 bocetos.

Tal vez por la necesidad de darle trascendencia a su mensaje,  Guernica es una obra excepcional para estudiar el lenguaje formal con que trabaja el arte. La tela responde a las cuestiones que se planteó el pintor. Podemos interrogarla.

En primer lugar, dónde ubicar la escena. Si observamos con atención vemos que es a la vez un dentro y un fuera: la bombilla de luz indica el interior de una habitación; pero al lado se ven  las tejas sobre un muro exterior y una mujer que saca el brazo con un quinqué  por la ventana para alumbrar la noche. Pero ¿es realmente de noche? Las figuras bajo la ventana parecen estar a pleno sol  y en el extremo izquierdo del cuadro otra ventana se abre sobre el día. La luz sirve para dramatizar, es una especie de flash que produce un corte geométrico de la escena. Crea un contramontaje luminoso del espacio, independiente de la realidad del desplazamiento de los actores.

A semejanza del espacio que es dentro y fuera;  y del tiempo, a la vez día y noche, los personajes se muestran simultáneamente desde varios ángulos. Hay tiempo en la mirada con que  Picasso observa la tragedia: animales y hombres se desplazan entre el dolor y la fuga.  Es un rasgo que conserva de su época cubista, en que el espacio del cuadro se componía por una serie de momentos y visiones sucesivas del mismo objeto. Con ese movimiento quería significar cuán imprevisible es la tragedia. Te sorprende donde menos lo esperas.

Cuenta el gran escultor inglés Henry Moore que un día preguntó a Picasso por una personaje que lo intrigaba particularmente:¨

– ¿Que hace, de dónde, sale esa mujer que avanza a nalga desnuda en la parte inferior del cuadro?

Picasso no respondió, salió un momento de la habitación y volvió con un rollo de papel higiénico que puso sobre la mano abierta de la mujer. Ahí la había sorprendido la tragedia, y huyó como estaba.

La composición de la obra semeja un tríptico: dos tablas laterales y una central. Las figuras se inscriben en un triángulo cuyo ápice se sitúa encima de la lámpara eléctrica La vertical del tríptico está cortada por un triángulo  luminoso. La estructura recuerda el fotomontaje,  una técnica que la publicidad política acababa de poner de moda.. Muchos de los carteles creados para defender la causa revolucionaria son fotomontajes. Como en las fotos de periódicos de la época utiliza sólo  blancos, negros y tonos de grises. Pinta con  Ripolín (pintura vinílico, industrial) un material de pintor de brocha gorda, popular, como si quisiera significar que el color se pone del lado del pueblo. Es también simbología de la guerra civil.

El color es desterrado, todo está  envuelto en una ‘grisalla’, tonos de duelo. Ninguna de las lámparas iluminan. La luz se utiliza de manera simbólica: claros son los seres vivos y oscuro los objetos. El espacio también es híbrido. Ciertos objetos están en perspectiva: la mesa, las baldosas, pero los personajes son planos, con excepción del caballo, que muestra los dos flancos, en la perspectiva simultánea del cubismo.

Podemos señalar cinco ejes temáticos dentro del cuadro, que tienen antecedentes sea en la iconografía europea, sea en la pintura anterior de Picasso, o en la propaganda que circulaba desde la primera guerra Mundial, o bien en las fotos que informaban de los desastres de la guerra. Es una acumulación temática que Picasso resignifica simbólicamente, no en forma realista ni histórica.

1) La mujer llorando y la madre llorando. una representa el dolor físico: llora porque se está quemando; la otra, el dolor espiritual: llora la muerte de su hijo.

2) El niño muerto de Getafe. Es el niño en los brazos de la madre. En la localidad de Getafe un bombardeo de las tropas rebeldes mató a un grupo de niños. Los periódicos difundieron el rostro angelical de una niñita muerta con la boca abierta y cubierto el cuello con una etiqueta “4-21-37”. La foto se difundió ampliamente y sirvió para carteles en todos los idiomas. En sus diversas versiones: inglés, francés va acompañada del texto: “Madrid: La acción militar de los rebeldes” Se puede incluso establecer una similitud entre la niña de Getafe y el rostro del niño muerto que la madre lleva en sus brazos.

3) Las casas demolidas por las bombas. Muchos de los carteles destinados a defender la causa revolucionaria son fotomontajes. Un ejemplo  es el cartel de Augusto que edita el Ministerio de Propaganda en Madrid, El texto pregunta  “¿Qué haces tú para evitar esto? La imagen muestra una puesta en página desequilibrada por 2 diagonales en triángulo en cuyo centro el fotomontaje de una madre y su hijo y,  en el fondo, las ruinas de un edificio bombardeado y los aviones que parten. Esta imagen fue reproducida en varios países e idiomas

Estos carteles  señalaban  la infamia franquista con tres registros de imagen: los edificios bombardeados en ruinas, los niños que lloran y los niños muertos de Getafe. Es difícil pensar que estos documentos gráficos no fueron conocidos por Picasso.

4) Cuarto eje temático es la muerte.  El tema es tradicional en la historia de Occidente. En las iglesias románicas y en los poetas medievales aparece como la “danza macabra” Je suis de macabré la danse escribe François Billón. La danza de la muerte igualaba a  los hombres, llevaba a la tumba, sin distinción,   nobles, obispos y labriegos. Otras representaciones eran la carreta de la muerte y el esqueleto con la guadaña que segaba vidas. Si recorren las galerías de retratos verán muchos en que los hombres poderosos apoyan su mano en una calavera, que ésta está  al lado de una bella dama o se refleja en el espejo en que se contempla. Es otro tema de la muerte: la vanitas. Todo poder, belleza  y gloria de este mundo no son más que vanidades; lo único cierto es la muerte y la vejez: “Vanidad de vanidades. Todo es vanidad” se lee en la Biblia.  En Guernica la muerte es tratada con un metáfora  escultórica: la estatua rota. Picasso ya había trabajado este tema en otras obras, pero sólo ahora lo significa como la muerte. Es el silencio eterno de la estatua rota.

5) La Tauromaquia¡: El toro,  el caballo: la corrida y el Minotauro son temas obsesivos en Picasso, ligados al amor, la fuerza, la potencia y la poesía. Lo desarrolla en numerosos dibujos, grabados y pinturas. Dentro de las series de grabados destaca la suite Vollard, que pertenece al período surrealista, una época en que estaba fascinado por ese ser,  mitad hombre mitad toro. El Minotauro dará su nombre a la más famosa revista de los surrealistas. El mito clásico cuenta su  muerte por Teseo, ayudado por Ariadna la hija del rey de Creta, Minos, que le entrega un hilo de oro para que pueda salir del laberinto donde vive el monstruo. Siguiendo el hilo de Ariadna, Picasso paga su deuda con la Antigüedad clásica, a la que se remite repetidamente en su obra. Desde las raíces mediterráneas, a España a través de otro de sus temas favoritos: la corrida. El toro y el caballo son fuerzas de la naturaleza y emblemas de lo político. Así de claro queda en ese par de  grabados-tebeos, a que nos hemos referido “Sueño y mentira de Franco”, como en el mismo Guernica. Sin duda son las 26 aguatintas de la Tauromaquia donde Picasso culmina el tratamiento del tema. El aguatinta es una técnica de grabado que  reproduce los tonos más que las líneas,  consiguiendo efectos similares a los de la acuarela

¿Cómo leer la obra? Pese a lo que dicen muchos autores que hay que leerla de izquierda a derecha o a la inversa, Guernica rechaza una lectura lineal. Exige una lectura en mosaico y sincopada, es decir a contra tiempo. Tenemos que entender la globalidad fraccionada, según la iniciativa del espectador. A partir de uno u otro elemento cada espectador compone uno o varios  sintagmas, grupos de imágenes, con los que luego monta su texto global. Es  análogo a como se recibe la información periodística: artículos centrales y recuadros. Dentro de esta lectura descubrimos el sentido pasando por una serie de figuras retóricas, figuras de signficación que enfatizan la idea: metáforas, metonimias, etc: Una metonimia es la mujer en llamas, porque muestra el efecto,  dando por sobrentendida la causa. Antítesis, es la vista a la vez del interior: la lámpara,  y del exterior: las tejas. Hipérbole: el dolor de la madre. Metáfora de la muerte: la estatua rota.

Para  entender el sentido de la obra es preciso plantearse diversas preguntas. Es necesario partir de los elementos constitutivos: el toro, el caballo, las mujeres, el guerrero, la paloma  y pasar a su significado ¿Son símbolos? Picasso mismo dice haber utilizado símbolos. Guernica es una alegoría, representación simbólica de ideas por medio de figuras.  En todo caso es muy difícil que todas estas imágenes retóricas hayan sido pensadas como tales y queridas por Picasso. Pero una obra no se entiende sólo por lo que el autor quiso decir. Se entiende más aún por el contexto de su cultura, que da sentido a Guernica más allá de la conciencia del artista,  trasmitiéndolo  de una generación a otra,  donde en los nuevos escenarios sociales puede  extender  su significación o adquirir otras nuevas.

Esto nos lleva al análisis histórico para entender en dónde y cómo surge la obra y cómo evoluciona.

En el período entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial  estalla una violenta guerra de imágenes, que corresponde a la radicalización del conflicto ideológico Este/Oeste. En este marco se desarrollan diveros tópicos:

1) El odio ideológico, que se expresa en la representación del adversario político: “el enemigo con el cuchillo entre los dientes”.

2) El antisemitismo, que se intensifica con la imagen y sirve de palanca política en los años 30 al ascenso del fascismo.  Durante las elecciones de 1942 en Alemania un cartel muestra un enorme judío capitalista que tira los hilos de una población de esclavos al pie de las fábricas. La estrella roja (el comunismo) se asocia a la estrella amarilla y se ve un joven militante nazi que las rompe (1928). Sobre todo en Alemania  se hace campaña con caricaturas infamantes y en 1938 se inaugura la gran exposición del Judío Eterno, que circula y se presenta en Viena. En Francia los ataques se intensifican contra  el “judío” Léon  Blum, presidente durante el Frente Popular. El antisemitismo se reproduce hasta en los cómics. La svástica misma es expresión antisemita. Hitler la describe como  emblema de su misión de hacer triunfar la raza aria.

3) Se crean en este período importantes siglas políticas: en Rusia la hoz y el martillo son adoptados oficialmente por el Vº Congreso del Partido Comunista en 1918, Alrededor de 1926 se instala en Italia el saludo romano para los fascistas; lo adoptan los nazis. Por otra parte John Heartfield compone en Alemania la sigla del Frente Rojo con un puño levantado. Será un signo de rechazo al fascismo.

4) Las armas son otro símbolo en expansión (y hasta la guerra de Irak).  Hay buenos y malos fusiles según los muestran los carteles de la época.

Es obvio que Guernica fue marcada por toda esta propaganda. Sin embargo su lenguaje estético que recoge todas las tradiciones de la humanidad: une el arte clásico con las vanguardias, el expresionismo con el clasicismo, está  destinado a sostener un simbolismo universal e intemporal.. Su lenguaje no expresa lo particular sino que universaliza la tragedia. No es la “madre-fulana” que se quiebra de dolor por el “hijo zutano”, es el dolor de todas las madres, el dolor humano; al igual que el del caballo es expresión del dolor animal. Toda la gramática formal del cuadro, la estética, esta llamada a dar sentido universal a la ética. Guernica es, sin duda, el gran símbolo de la Guerra Civil; el otro, el literario, es García Lorca, a quien Machado imaginó “caminando entre fusiles”. En la Exposición Universal de París, frente a la tela había una foto monumental de García Lorca,  poeta fusilado en Granada.

Sin embargo Guernica no es una pintura de historia en el sentido que lo es El 3 de mayo de 1808 de Goya. Si no fuera por el título no se podría encontrar en el cuadro la menor alusión al bombardeo. Guernica es una alegoría. En ella no existe determinación histórica. Tampoco podemos decir que se trata de una escena de guerra, ni precisar el  ámbito o la hora. Es un gran fresco sobre el dolor y la miseria humana y contra la agresión al hombre, donde quiera y en cualquier momento que ocurra. Se la presenta como la obra profética, anunciadora de la Segunda Guerra Mundial . Picasso negó siempre cualquier simbolismo coyuntural.

El cuadro partió en El Normandie el 1º de mayo de 1939, para ser expuesto en Nueva York. Guernica comienza a ser presentada como la obra maestra de Picasso, Los EEUU se convierten en los grandes promotores de la notoriedad de la obra. El estallido de la Segunda Guerra Mundial determinó que la tela se quedase en Nueva York, pero con el compromiso de devolverlo a España cuando se restableciese la República. Volvió en 1981 porque se había restaurado la democracia.

Hoy, reproducida en muchos manuales escolares, es una imagen faro de los desastres de la guerra en le siglo XX, del sufrimiento de la población civil, Un pilar del imaginario de la cultura de paz. La obra es citada y recuperada por los artistas y  recientemente sus figuras han salido a la calle para denunciar la violencia terrorista de ETA, y pedir la paz en Irak.  Su mensaje se ha hecho intemporal y trascendente. Es una imagen-fuerte en  del discurso mundial por la paz.