El presidente de todos los chilenos.

Enero 2000, (publicado en varios periódicos).

En el discurso que pronunció Ricardo Lagos como presidente electo, su primera frase fue  “Quiero que mis compatriotas sepan que seré el presidente de todos los chilenos”. Palabras que dan la clave de lo que había sido su campaña. Insistió en ello tal vez para desmarcarse de Allende, quien, cuando asumió la Presidencia en 1970, dijo  que no iba a ser el presidente de todos los chilenos: que lo sería de los trabajadores, de los pobres, de los más necesitados. Pero cuando hizo esta aventurada afirmación, estaba convencido que tenía detrás de sí un ejército constitucionalista, no deliberante, que iba a respetar la institución;  Ricardo Lagos sabe que no es así. Tiene que usar otro estilo. A Lagos cuando se le preguntó si era el continuador de Allende, respondió que sería el tercer presidente de la concertación. En una entrevista a El País, aludiendo a que había mencionado por su nombre a la viuda de Allende para recordar al Presidente, ahondó Lagos en esta apreciación: “Aprendimos a partir de los errores que cometimos en ese tiempo, que tenemos que tener coaliciones muy amplias si queremos  gobernar”.

Si Aylwin ha sido el presidente de la salida de la dictadura, Frei el del crecimiento, Lago se presenta como el presidente de la igualdad, término que los organizadores de su campaña la prefirieron al de equidad, ¿para desmarcarse una vez más de Allende?

Es un error decir que Lagos es un presidente débil. Es cierto que Aylwin y Frei no necesitaron recurrir a una segunda vuelta, pero no se lo puede  comparar con Allende. Es verdad que Allende ganó sólo por 30.000 votos y Lagos por 180.000, pero en el caso de Allende eran 3 los candidatos, y su porcentaje fue del 36.4% de los votos, teniendo a la Democracia Cristiana en contra. La elección de Lagos fue a dos puntas y obtuvo el 51,31% con la Democracia Cristiana incorporada en el gobierno de la Concertación. La debilidad de Lagos no proviene pues de falta de respaldo  democrático, puede provenir esencialmente de los poderes fácticos. El ejército, los obcecados defensores del modelo neoliberal y  El Mercurio, diario pinochetista, que contrala totalmente la información en el país. Lagos se negó incluso a concederle una entrevista el último día de su campaña

Pinochet dijo que con su constitución dejaba las cosas, atadas y bien atadas. Pero más que el corsé de hierro de la Constitución fue el miedo lo que dejó ahí radica su fuerza. Es por ello que es importante el pueblo chileno haya presenciado lo  que el mundo entero piensa del tirano, para que pierda el miedo y a su vez para que la lógica de la política recupere su curso normal. En mi primer viaje a Chile una de las cosas que me sorprendió en los debate políticos era que constantemente la derecha le pedía garantías a la izquierda de que podía ser democrática. Era el ladrón detrás del juez.

En segundo lugar la presunción de la derecha de que bastaba el éxito económico de un proyecto para legitimar cualquier régimen. Aunque el éxito se hubiera logrado a sangre y fuego y luego con una de las mayores explotaciones que ha sufrido los trabajadores durante al menos una década.

Una de las lecciones que se saca de la elección es que el panorama político cambia radicalmente: se pasa de la política de los tres tercios: izquierda-centro-derecha, a la división en dos bloques. En Chile este cambio lo quieren interpretar según el modelo de los Estados unidos. Unos de los directores de la campaña escribía que para entender la política chilena era necesario verla a través de la política  de los Estados Unidos: dividido no entre la izquierda y la derecha sino entre republicanos y demócratas. Creo que se equivoca, los Estados Unidos son un país esencialmente despolitizado, sin los problemas de pobreza que tiene Chile, preocupados de su hegemonía planetaria y con un altísimo índice de abstención, Personalmente me niego a pensar que un país que ha tenido tanta cultura política como Chile y que ahora ha vuelto a demostrarlo pueda mirarse con prisma tan frívolo. Lo que por el contrario parece estar claro es que en este división política en dos bloques la derecha se ha consolidado y encontrado un candidato; cuyo primer paso para la próxima campaña será ganar la alcadía de Santiago, y la Concertación parece propensa a reactivar la idea de un Partido Unico de Izquierda

La elección da una imagen engañosa de la sociedad chilena: En la superficie no se veían diferencias entre los candidatos: No apareció en ningún momento como lucha ideológica, ni siquiera como enfrentamientos de programas, sino como proyectos de gestión. Ninguno quiso ahondar en la cuestión ideológica porque si uno no quería aparecer como el heredero d salvador Allende, el otro no quería que lo señalaran como el heredero de Pinochet. Quiso ser un juego de guante blanco. Los dos se presentaron como buenos administradores, Lagos insistiendo más en el aspecto social: Lavín le decía a Lagos: su programa reconozco que es bueno, pero el mío es mejor. La consigna de Lagos para  la segunda vuelta fue “Chile mucho mejor” El uno planteaba que era necesario abordar el capítulo social, una asignatura pendiente, para atacar el problema del paro y de la pobreza, el otro que la pobreza se resolvía ayudando a las empresas. Pero la procesión iba por dentro, porque en el fondo la fractura social es enorme. Se tratan de dos Chiles con referencias emblemáticas diferentes y con lecturas de la historia diferentes: Unos la leían desde Allende y desde él entendían la historia, otros desde Pinochet y a partir de él consideraban que Chile había ganado en dignidad por su éxito económico. Un éxito que significaba simplemente un aumento del PIB, pero la peor repartición de él en toida América Latina. Sino como se explica que durante años se decía que Chile tenía pleno empleo, que el único problema era que había 4 millones de chilenos bajo el nivel de la pobreza. Las cifras no coincidían, porque entonces 4 millones eran más o menos un tercio de la población.  O bien quería decir que era mejor estar en paro en España que trabajar en Chile.

Se tiene la impresión que hay Chile, 26 años después que se interrumpió la vida democrática, aunque hayan pasado 10 años desde que comenzó la llamada transición, es todavía una sociedad bajo el temor. Eso le ha hecho perder el sentido del humor y también el sentido democrático, porque los individuos no se sienten respaldados por los partidos políticos, tienen temor de decir por quien votan, porque entre otras cosas pueden perder el empleo, si el patrón no piensa como ellos. Aparentemente el caso Pinochet pesó poco en las elecciones, pero hay          que tener cuidado.  Es sorprendente ver que en Chile se le menciona mucho menso que en Europa y se trata como si fuera ya una “trivialidad” del pasado. Ninguno de los candidatos lo mencionó en la campaña y cuando se habló de él se dijo que era un asunto del pasado y en cualquier caso judicial. Yo estoy en otra”, dijo una y otra vez Lavín. Sin embargo, el temor a Pinochet estaba ahí, soterrado, pero latente. Si no se hablaba era también por temor. La democracia chilena no se siente segura con el papel que desempeñan los militares y teme, los empleados temían por la seguridad del empleo si no ganaban sus patrones. Un argumento simplista que se escucha a menudo entre los pequeños empleados recorría el país: “había que votar por Lavín, porque los empresarios están con él y dan más trabajo”, y todos temen enormemente una nueva crisis del Estado. Es probable que el efecto Pinochet repercutiera de otra manera en las elecciones pinochetizó y galvanizó a la derecha, desautorizó a una incipiente derecha democrática y facilitó la organización de una derecha populista, como la que liderizó Lavín ¿es el principio de una derecha fascista? Pero el efecto venía de lejos. En primer lugar Pinochet produjo una auténtica revolución cultural en el país, desarticuló el debate político, trastocó los valores, clericalizó la sociedad; el éxito económico de su modelo sedujo a las clases medias y, finalmente el plebiscito, la Constitución y conceso con la Concertación legitimaron a posteriori y por “el peso de las cosas”” su régimen, dejando sólo “unas facturas pendientes” que son ahora las que la comunidad internacional le está cobrando

¿qué tareas tiene Lagos por delante?

–      Cancelar el caso Pinochet y atender a la cuestión e los derechos humanos. Lagos se ha comprometido a respetar la independencia del poder judicial y las decisiones de los jueces. “Este siglo nos deja una enseñanza de proteger los derechos y la dignidad de cada uno”, dijo en su primer discurso despuès de la elección.

–      Reformar la constitución

–       Luchar contra la pobreza, el paro, mala repartición de la riqueza, desigualdad social, asociar la equidad al crecimiento. Pero el paro ha aumentado enormemente, cerca del 10%. Y pese a relanzado el crecimiento y se prevea para este año una tasa de carca del 6% ¿Cómo crear 200.000 empleos antes de fin de año en un país que, de paso, no tiene industria? Y Chile es uno de los países con peor repartición de la riqueza de América Latina. Lagos reafirmó este compromiso en su discurso de apertura: “Mi compromiso de igualdad para cada hijo de esta tierra lo alcanzaremos en los próximos sesi años de gobierno”.

–      democratizar el ejército: El ejército está preocupado por las investigaciones en curso sobre sus responsabilidades en los crímenes contra los derechos humanos

–      Reequilibrar la sociedad que se ha clericalizado enormemente estos últimos años. En Chile el Opus es poderosos en el ejército y entre los empresarios, Lavín no oculta ser uno de sus miembros, La Universidad Católica, hasta hace poco también con un rector del Opus a su cabeza y que pese a ser una universidad privada recibe subvenciones más importantes que la mayoría de las universidades públicas, se ha convertido en la universidad más prestigiada del país e irradia sus mensajes confesionales sin el contrapeso de laicismo que representaba antes Universidades públicas, que han sido jibarizadas por la dictadura. El Canal de Televisión de este universidad, el 13, se niega a transmitir la información sobre la prevención del SIDA, elaborada por el Ministerio de Salud, es el único país occidental donde no hay divorcio y el aborto no se puede ni mencionar. País donde hay censura de prensa y de cina: La Última Tentación de Cristo sigue sin poder exhibirse.

–      Restablecer la función social de la educación y en particular darle los medios a a la educación pública a que cumpla los mandatos que el Estado le delga.

–      Democratizar los medios de comunicación de masas. Prácticamente un  solo diario controla toda la información.

–      Mejorar su relaciones con Europa. Desde luego Lagos cuenta con buenos interlocutores en España, amigos y correligionarios, que le facilitarán la reconstrucción de buenas relaciones, Lavín, en cambio era los que pedían la ruptura de relaciones diplomáticas.

–      Avanzar en los procesos de integración. “Y quiero aquí decir que haremos un esfuerzo y continuaremos la senda de los gobiernos de la Concertación que trazó Aylwin y Frei para hacer de la integración de América Latina el camino que nos permita proyectarnos como país y como continente en un mundo global como es el mundo del siglo XXI”

Ricardo Lagos es capaz y hará una gran figura entre los presidentes de Iberoamérica. Es de la estirpe de los destacados intelectuales, al estilo de Cardoso de Brasil. Doctor en Derecho y Economía en la Universidad de Duke, Catedrático de la Universidad de Chile, Secretario General de la Universidad, parecía destinado a una carrera universitaria, el dedo con que apuntó a Pinochet –acusándolo intempestivamente desde la televisión-  hizo de él otra cosa

Otro gran líder que ha surgido en la campaña es Soledad Alvear, militante de la DC y ex ministra de Justicia, renunció para dirigir la campaña de Lagos ante la Segunda vuelta y a  ella se le atribuye el triunfa, se habla ya de que puede ser el próximo candidato a presidente de la Concertación

Realmente no se si podemos hablar de transición antes de ahora ¿Cómo imaginar en España una transición, con Franco como comandante en jefe del ejército? Los períodos de Aylwin, incluso el de Frei -aunque Aylwin declaró que la transición estaba terminada-, fueron más bien de pacificación de las fuerzas armadas.

En ese sentido es positivo el juicio de Pinochet.

Se la va a juzgar en Chile. Ricardo Lagos respondió el día mismo que salió al balcón a pronunciar el discurso de presidente electo: al grito unánime de “¡Juicio a Pinochet!” Es un tema que le corresponde a los tribunales, yo haré respetar su decisión” Así es en estricto derecho… Pero la tarea se presenta difícil. Tiene el Senado que desaforarlo y ya el juez Guzmán ha dicho que se le someterá de acuerdo con el Código  de Procedimiento Penal y dado que el general tiene más de 70 años está obligado a ordenar un examen  médico sobre sus facultades mentales. En todo caso no se puede hacer pesar sobre el una hipoteca jurídica sobre el caso Pinochet, por paradójico que parezca sería justamente entrabar el proceso de restauración democrática del país, que requiere restablecer las normas de convivencia del cuerpo social y terminar el proceso de pacificación de las Fuerzas Armadas, que sigue pareciéndonos la primera prioridad. Es precisamente por esa desconfianza que los uniformados y una parte del país tiene en los socialistas, que Lagos prefiere presentarse como el tercer presidente de la concertación, continuador de Aylwin y Frei y, porque tampoco quiso ser percibido como el representante de una política revanchista.

El candidato de la “Alianza por Chile” declaró que Pinochet era el pasado y se presento como la fuerza del cambio,  no obstante haber participado permanentemente en el gobierno militar y seguir defendiendo los logros del pinochetismo. Se apropió demagógicamente de esa consigna que significa una opción de futuro y que doctrinariamente  ha definido a los movimientos progresistas, y transformó con ella la derecha de elitista en populista: una derecha más social, pero también más dogmática. Una gran fuerza, la mayor que ha tenido la derecha en este siglo,  sólo comparable a lo que era cuando perdió, por muy poco, la elección con el Frente Popular en 1938.

Lavín Declaró,  terminada la elección, que estaba dispuesto a prestar todo su apoyo a Ricardo Lagos para los cambios que necesitaba el país: Esto se prueba a corto plazo. Basta con que decida apoyar la reforma constitucional, porque con una Constitución autoritaria, difícilmente se puede sustentar una democracia. Ya uno se pregunta si sin justicia se puede sustentar una sociedad democrática. En España se ha hecho, Y eso es tal vez el aspecto deontológico que cuesta aceptar relacionado con el caso  Pinochet ¿Por qué buscar tan lejos? Cuando mucho más cerca los jueces justicieros pueden encontrar políticos que tienen  cuentas pendientes con los derechos humanos tienen. Hace poco se refería a esto Vicent Navarro (“Reconciliación sí, olvido no” El País, 12/01/00).

Estamos convencidos que la globalización no puede limitarse al mercado, que ella debe extenderse al campo de la justicia. Para hacer planetario el principio de igualdad de todos los ciudadanos ante los delitos de lesa humanidad. Grave sería, sin embargo, que la globalización de la justicia sólo sirviera para que los países grandes juzgaran a los países chicos.

La reforma constitucional. El proyecto constitucional redactado por un hombre del Opus, eras aún más antidemocrático. En el artículo relativo a la suspensión de las garantías individuales se incluían una causal novedosa el Presidente de la República, se pensaba entonces que sería el general podía suspender las garantías individuales en los casos de subversión latente. Es digno de García Márquez o del Big Brother de Orwell, que controlaba hasta nuestros pensamientos . En 1998, pocos meses antes de que Pinochet fuese detenido en Londres en los cursos internacionales de verano que organizamos durante el mes de julio en la Extremadura de España, presentamos un curso titulado: “Chile el último tercio de siglo. Un paréntesis en la democracia o una democracia entre paréntesis”. Fuimos criticados por el ABC, sin embargo el curso se mostro clarividente. El paréntesis era Pinochet y sigue siendo la Constitución. Nada más claro ahora que acaba de pronunciarse en este sentido la Comisión Interamericana de derechos Humanos que considera que los 9 senadores designados por ocho años es una discriminación arbitraria que permite el acceso de los poderes fácticos a una Cámara legisladora. Y este es sólo uno de los artículos, quedan muchos más que representan claras discriminaciones contra la democracia

En realidad desde el golpe Chile ha conocido tres derechas: la integrista, calcada de la de Franco apoyándose en el mito de la hispanidad y la cruzada de Pinochet, la neoliberal y la populista, desligada de Pinochet (siempre peligrosa de fascismo) con un discurso demagógico sobre la pobreza que es la de Lavín. Además con un discurso contra los políticos ¿Cómo se puede no ser político y presentarse a la presidencia e la República de un país? Que alguien me resuelva este problema que yo soy incapaz

La campaña de Lavín, estilo americano de Estados Unidos no de Iberoamérica. Sin embargo, es ahí donde el pueblo mostró su madurez. Pero no hay que olvida el voto de castigo que recibió Lagos, tal vez por tratar de despolitizar demasiado la campaña, ni el abucheo de Gladys Marín la Secretaria General del PCCh, que llamó a votar nulo o en blanco. Sin contar con que el elector chileno, se comporta en los momentos decisivos con más madurez que sus propios líderes. Que ganara Lagos cualquiera que hubieran sido las fallas de la campaña era indispensable para devolverle el equilibrio político al pueblo chileno. Sólo a través de él se puede conseguir la paz social, que no es lo mismo que la ronconciliación que pide la derecha, desempolvando un mensaje cristiano del que se olvidaron totalmente durante los años más duros de la represión. La primera se obtiene haciendo aceptar los principios democráticos; para la otra falta todavía mucha justicia por hacer. La paz social es indispensable para obtener los consensos que garanticen la estabilidad del país, y la tranquilidad de un pueblo que ha sufrido mucho. Es lo políticamente correcto, aunque sin duda quedarán heridas sin restañar e ilusiones pendientes: las de los que piden justicia por sus muertos y desaparecidos y las de los que desearíamos que en todas partes del planeta imperase la justicia y el respeto  a los derechos humanos. El tema de la justicia por violación de los derechos humanos es siempre complejo y difícil cuando se trata de juzgar a dictaduras que no han sido derrotadas. En Alemania e Italia fueron juzgados los líderes fascistas y Argentina -mérito de Alfonsín- era hasta ahora,  y con todas las limitaciones que significó la Ley de Punto Final, el único país del Cono Sur en que se había juzgado la cúpula militar. Pero habían sido vencidos en las Malvinas. No ha sido así en España y en Chile se anuncia difícil.

Hay un proceso sicológico que es preciso analizar: el fuerte golpe que ha sufrido la prepotencia de la derecha económica, que pensaba que era vista en el mundo como un ejempló de progreso y civilización y la recuperación de la dignidad de la mitad de la población con el triunfo de Lagos

Cf. Texto: “Chile: modo de vida y modus vivendi”