Cuestiones del si y del no en la cooperación académica Iberoamericana

 Universidad Politécnica de Cataluña
Barcelona, 9-10 de febrero

Probablemente lo más significativo del movimiento de los “Indignados” es que ha revelado cómo se viven los grandes  desajustes económicos y sociales provocados por el modelo neoliberal. Contra ellos se movilizó el  15-M español,  la Generaçao a Rasca (la Generación en apuros) en Portugal y,  en Chile, la generación estudiantil. Los estudiantes salieron a la calle, sin violencia, en forma estupendamente creativa escenificando las marchas como espectáculos. Se indignaban por la mercantilización de la educación y, en particular, de la universidad pública a maltraer con las políticas de privatización. Una situación particularmente grave en un país que ostenta los más altos índice de crecimiento de América Latina, a la vez que las mayores desigualdades de ingresos del planeta de acuerdo con un informe de la OCDE (Organisation for Economic Co-operation and Development) de abril del año pasado. Es por ello que es previo,  antes de hablar de cooperación académica, aclarar algunos puntos. En primer lugar el modelo de universidad que queremos desarrollar con políticas de cooperación

Es necesario distinguir claramente entre universidades y escuelas de negocios y entre economía del conocimiento y sociedad del conocimiento. Las escuelas de negocios, que prefieren llamarse Bussines schol por cuestiones de prestigio lingüístico, están destinadas a enseñar a cómo tener éxito en el mercado. El concepto de Bussines school no puede extenderse a las universidades. Sin perjuicio de que las Universidades preparen profesionales, y en el más alto nivel en todos los terrenos y que administración de empresas sea también una carrera universitaria. Esto forma parte de la función docente que es propia de la universidad, pero no la agota. Su misión y su responsabilidad académica van más allá. En el lenguaje de Ortega quedan todavía la investigación científica y la extensión.   Y,  en América Latina, la Reforma de Córdoba del 18 agregó el compromiso con la sociedad. La diferencia es clara. En la Facultad de Economía  la universidad prepara economistas. Forma en un saber estructural para el desarrollo del país y la regulación de los mercados de acuerdo a prioridades nacionales o regionales. En América Latina la CEPAL ha sido su mejor modelo. Las Escuelas de negocios preparan empresarios y gestores. Instruyen en destrezas para un mercado globalizado. La crisis actual ha puesto en evidencia la diferencia. Los economistas se plantean como hacer frente al crisis, como lo hizo Lord Keynes en su época. Los empresarios y los gestores, manipulando el mercado financiero,  la han provocado.

Aunque los socialistas han tardado en darse cuenta, la UE se construye sobre el modelo económico neoliberal ya a partir del tratado de Maastrich (1992). Es en el marco de esa lógica que se plantea en Europa la Reforma Universitaria. Se ha criticado en muchos  medios académicos y en particular en las bases estudiantiles la Declaración de Bolonia. Sin embargo Bolonia no va más allá de ser una reforma curricular. Un proceso de integración y movilidad estudiantil y académica en el marco físico de lo que se denomina el Espacio Europeo de Educación Superior. Lo que acarrea la crítica al  Proceso de Bolonia es la redefinición de la misión universitaria. Al incluirse la reforma en la Estrategia de Lisboa,  se fijó como objetivo convertir la economía europea en la más competitiva del mundo. Centraban los estudios universitarios en la economía del conocimiento, una panacea,  afirmaban, que antes del 2010 produciría  « un crecimiento económico duradero acompañado por una mejora cuantitativa y cualitativa del empleo y una mayor cohesión social». Cito la frase textual para situarla hoy, a comienzos del 2012.

Tal vez lo más grave de la Reforma es que introduce el concepto de rentabilidad económica, especialmente en lo referido a la financiación de la universidad pública, enmarcándola dentro del Acuerdo General de Bienes y Servicios, adoptado por la OMC en 1995, que incluye la educación superior entre los bienes de mercado, “la financiación pública –se afirma- es un elemento de distorsión de los mercados” Lo que implicaba una condena por asfixia de la universidad como servicio público, último bastión del Estado de Bienestar en muchos países. Contra este acuerdo protestamos vigorosamente  en la III Cumbre de Rectores de Universidades Estatales de América Latina y el Caribe celebrada en la Universidad Federal Rio Grande do Sul el 2002. Remitimos la “Carta de Porto Alegre”, advirtiéndoles de no firmar el Acuerdo de la OMC, a todos los Ministros de Educación de América Latina.

El modelo neoliberal en la universidad está estrictamente destinado a satisfacer la empresa, sin ninguna preocupación por la función social de la universidad, que garantiza la equidad, ni por la formación humanista que asocia la ciencia a la ética. Antes que en Europa se impuso en Chile, bajo la dictadura de Pinochet. Se instaló con la visita de Milton Friedman en 1975, que dejó la tarea de arrastre a sus alumnos chilenos, los “chicago boys”. Milton Friedman, creador con Hayek del modelo, publicó en 1980, junto con su esposa Rose, Free to Chose . La  tesis axial es que la libertad está por encima de la solidaridad y que el mercado es un espacio más democrático que la política. La educación de los hijos es responsabilidad de los padres y no de la sociedad y aún menos del Estado. Su fórmula es que quienes trabajan duramente no tienen porqué pagar por quienes haraganean, es decir los más pobres. Para los Friedman pobreza y pereza son la misma cosa. Las familias deben entender que no pueden tener más hijos de los que puedan educar. El neoliberalismo en la medida que plantea la jibarización del Estado, la desregulación de los mercados y la hegemonía de la iniciativa privada, rechaza la concepción misma de servicio público y no sólo en el terreno de la educación, también en el de la, salud entre otros. Todo lo cual  atenta contra las políticas de equidad e implica un grave deterioro de la democracia.

He ahí las  causas de la protesta estudiantil desencadenada en  Chile.

La universidad ha sido para el mundo Iberoamericano una institución básica para estructurar la sociedad, para construir la nación, defender la democracia, y durante largos períodos de oscurantismo dictatorial, para recuperarla. Una institución cardinal para formar intelectuales –como diría Ortega y Gasset- que supieran mandar a la altura de su tiempo. Es una tradición que viene de la época colonial. España funda universidades en sus Virreinatos, desde los primeros años de la Colonia. Ello crea una clase ilustrada que le agradece siglos más tarde, hace 200 años, con la Independencia, la creación de las Repúblicas, la abolición de la esclavitud  y el inicio de  la lucha por la democracia. No ocurre lo mismo con el proyecto colonial brasileño. Al portugués no le interesaba fundar universidades, privilegiaba los plantadores y los diamanteros a los intelectuales.  La independencia del Brasil no se produce propiamente con la separación de Portugal en 1822, sino con la fundación de la República Velha, al partir al exilio dom Pedro II en 1889. La que se acredita como primera universidad, la USP, se funda en Brasil en 1934, aunque se discute si antes de ella no fue la Universidad de Curitiba en 1912.  Es  un historia sorprendente, viendo que hoy día las universidades brasileñas están a la cabeza del ranking de Universidades en América Latina y la USP entre las 20 primeras del mundo.

En la medida que los mercados proyectan la mundialización a través de su modelo universitario que es la economía del conocimiento y no la sociedad del conocimiento, atentan incluso contra la identidad de las culturas. La función formativa no está en la agenda de la economía del conocimiento. Todo se   mide por criterios de rentabilidad. Un criterios que no sólo ha tocado la orientación de los estudios en las Universidades, sino que las ha mercantilizado. Ha privilegiado la educación privada y desamparado a la educación pública que es la llamada,  además de formar profesionales,  a mantener los valores de la sociedad democrática, basados en el principio de la igualdad de oportunidades, en una  formación en valores y no prioritariamente en las rentabilidades de mercado.

Este es el modelo de sociedad que defendemos, y hablo en plural porque somos muchos los  académicos que mantenemos esta postura: el de una Universidad pública y democrática, sostén de una educación en valores. Nadie se opone a la creación responsable de Universidades privadas. No faltan las que tienen sentido de servicio público, pero para asegurar la equidad social es fundamental que subsista la Universidad Pública. Evitar que se convierta en una Universidad simplemente estatal–como ha ocurrido en Chile-, donde los edificios y los muebles son del Estado y los profesores funcionarios, pero que funciona con criterios de mercado, manteniendo el clivaje social

Es este sentido tenemos que pensar la cooperación España /América Latina. Puesto que nos une una identidad regional, que es la cultura. Hace poco unos me han publicado un libro sobre los cuatro  compromisos  que deben afrontar las Universidades en el siglo XXI El compromiso nacional, el continental, el regional y el planetario. Es en el marco del compromiso regional, que tiene que ver con el desarrollo y la cultura,  donde nos encontramos España y América. Un espacio que no se limita a la cultura. La cultura crea otros espacios, especialmente económicos. No es por azar que España se sitúa como  el primer inversionista europeo en América Latina.  Y, en el sector bancario, incluso por encima de los EEUU. Basta verificar de dónde la banca española saca sus mayores beneficios, incluso en esta época de crisis.

Este es un telón de fondo para pensar la cooperación académica entre España y América Latina. Sobre él podemos fijar prioridades a la cooperación

Es un hecho que la cooperación debe hacerse en términos de igualdad y respeto mutuo. Observando el ranking mundial se ve que las universidades española y latinoamericanas están más o menos equiparadas. Entre las primeras 50 hay dos latinoamericanas, la USP la UNAM y una catalana: nuestra universidad anfitriona: La  Universidad Politécnica de Cataluña.

En Cooperación las relaciones deben ser simétricas. Debemos trabajar con la lucidez  del uno y del otro. Así nos enriquecemos todos. Cooperar significa trabajar en fraternidad, pero la fraternidad se crea y sólo existe en el respeto mutuo. Si no, es asistanato. Hace algunos años surgió la idea de un Espacio Iberoamericano del Conocimiento que pretendía crear una conexión similar a la que existe entre las universidades europeas. Busco en El País la noticia de su creación (27 de septiembre del 2004) y lo que me sorprende es la finalidad de este Espacio. Dice estar destinado a “extender la educación, la ciencia y la cultura en estos países” ¿Qué quiere decir por esto? Si cambiamos “educación ciencia y cultura” por “civilización”,  estamos en pleno discurso colonialista del siglo XIX. Es importante generar prestigio. El exilio republicano fue reconocido en América como una auténtico hecho fundador en materia universitaria. Los profesores republicanos alcanzaron posiciones relevantes en todos los países. En México crearon el FCE y El Colegio de México. Y ¿En España? ¿Qué pasó 40, años más tarde con el exilio latinoamericano? Cuando intelectuales fogueados llegaron a España, que se encontraba todavía en la oscura noche cultural del franquismo ¿Quién  entre los académicos latinoamericanos que llegaron entonces es recordado como maestro?  La cooperación con España tiene que pasar por un mejor conocimiento de lo que es América Latina y por una endogamia menor de sus universidades. Hay un cierto desequilibrio en la imagen que tenemos los unos de los otros. Y este se debe en gran parte al  desconocimiento. Mi generación estudió mucho más de España que de América. Leíamos toda la literatura española, peñas arriba y peñas abajo, y con más penas arriba que penas abajo. Sabíamos y sabemos más de los conquistadores que de los pueblos originarios. De ahí mi admiración por esta tierra. Incluso  hoy sabemos más de España que de muchos de nuestros vecinos. Lo que tampoco está bien El conocimiento es la base del reconocimiento.

Es responsabilidad de la Universidad Española desarrollar  el conocimiento de América Latina. Dar relieve a los estudios de Iberoamérica o Hispanoamérica –como se prefiere llamar en España- Independizarlos de las asignaturas respectivas de los que a menudo son apéndices. Supongo que ustedes saben que hay muchas más cátedras de América Latina en Francia que en España.  Recientemente varias universidades han creado cátedras Vargas Llosa. Pero a comienzos del siglo XX Menéndez Pelayo no podía creer que Rubén Darlo fuera un buen poeta, porque América no estaba suficientemente madura para darlos. Se decía convencido de que lo mejor de la literatura encontraba su inspiración en España. Este tópico continuó hasta que en 1945 Gabriela Mistral recibió el Premio Nobel de Literatura. Desde entonces la lengua castellana aparece sólidamente respaldada y enriquecida por las letras latinoamericanas, que cuenta ya 6 premios nobeles.

La España de la transición  comenzó mirando su futuro en la comunidad Iberoamericana. Con gran aparato conmemoró el V Centenario.  Poco a poco como consecuencia de la integración europea, lo avistó mejor en la Unión Europea. En el lenguaje político las relaciones pasaron  de comunidad, a “puente” entre América y Europa, para terminar en  “portavoz”.  Hoy con la crisis  se levanta nuevas voces  hablando de la necesidad de volver la mirada hacia América. Incluso la emigración, esta vez profesional, cambia de rumbo.

El trabajo académico –a diferencia de las Escuelas de negocios- debe orientarse en el sentido de  crear la sociedad del conocimiento. Y ¿por qué crear?. Porque, si la sociedad del conocimiento no es lo mismo que la economía del conocimiento, tampoco es lo mismo que la sociedad de la información. La sociedad del conocimiento se crea con criterios de pertinencia que permitan seleccionar de la información aquello que conviene a nuestro desarrollo y sostiene nuestra identidad

Sin duda      que las escuelas de negocios tiene hoy una función que cumplir justamente frente a la presión  de los mercados que impone la globalización. Pero debemos distinguir esta función de la función propiamente universitaria. Es en ese sentido que puede ser interesante la cooperación a través de las cátedras UNESCO y es necesario pensar las cuestiones del sí y del no en la cooperación Iberoamericana. Término en que se unen América Latina con España y Portugal

Lo propio de la universidad es formar en el saber. Es verdad que el saber no es desinteresado. Pero esto no debe entenderse sólo en el sentido de ganar dinero o instalarse en una función importante, lo es también en que tiene que sentar las bases de un modo de vida y esto es verdaderamente rentable, para la sociedad, para el país incluso para la comunidad internacional. Un capítulo fundamental  en este espacio es el compromiso ético.

Por otra parte, ¿qué es rentabilidad para la Universidad?. Depende del punto de vista que se mire. Sin duda para  el modelo neoliberal implica organizar los estudios estrictamente en torno a la economía del conocimiento, la universidad para la empresa,  suprimiendo  o minimizando la formación humanista, declarando no rentable las asignaturas que  no tengan un mínimo de estudiantes inscritos por año, privatizando la universidad pública. En el dominio de la formación,  las ciencias humanas hoy casi en exilio en la curricula de la economía del conocimiento, desempeñan un papel fundamental. Ellas representan otro tipo de rentabilidad. Puede que una cátedra de cultura de paz, como la ha propuesto Mayor Zaragoza, no sea rentable para el mercado, pero es lo más rentable que existe para la convivencia geopolítica y para la sobrevivencia de la humanidad. Kant decía que la paz no forma parte de la naturaleza humana, que hay que instituirla,  y ese es un trabajo de nuestras universidades. En ese sentido nos interesa la cooperación en cátedras de derechos humanos

Las bases de la cooperación deben hacerse sobre una idea de sentido de la universidad y de la solidaridad. No es aceptable que las universidades españolas miren a América Latina como un mercado académico. En España un estudio sobre los master on line observa que un 51% de los 24.000 candidatos encuestados procede de países americanos hispanohablantes, a los que se agrega un 8.3% de lusohablantes. Si se considera los miles de euros que un máster online puede costar -el Global MBA de la ESADE, que dura 75 días, cuesta  $140.000 (El País 29.05.11)-,   el aporte latinoamericano puede rondar cifras de un centenar de millones de euros. Un dossier de El País (21/05/06) dedicado a la “Explosión de másteres” señala que hay universidades españolas que tienen más estudiantes virtuales en Latinoamérica que presenciales en España y agrega que Latinoamérica es el mercado natural de España (Cf. p.XV, sección Negocios) Dado que la formación on-line se extiende cada vez más ¿Por qué no organizar máster en temas de formación académica, master on-line conjuntos  con cátedras UNESCO?. Un máster que podría establecerse sobre redes multidisciplinarias de distintas universidades. Sobre todo considerando que la formación on-line está consolidándose como una alternativa a la enseñanza presencial Por algo las cátedras UNESCO se apellidan UNITWIN. Las Universidades latinoamericanas necesitan cada vez más financiamiento y el máster on-line ha demostrado ser una importante fuente de ingresos. Los temas de cooperación e intercambio profesionales académicos son muchos y en la práctica tocan incluso problemas sociales. En particular es importante desarrollar  la cooperación en esos sectores del conocimiento que han sido arrinconados por la economía del conocimiento. En esa línea es importante la cooperación sobre la base de preservar los valores humanistas, la cooperación en ciencias duras, en nuevas tecnologías, en temas ecológico, de género, para defender la identidad,  la sociedad del conocimiento y paro de contar.

Una cooperación en que la búsqueda de la excelencia  esté basada en la autonomía del saber científico respecto a la tentación de controlar el conocimiento que tiene el poder económico

Aparte de lo dicho, hay otros aspectos a considerar, ahora y a futuro. Por ejemplo ¿Cómo defender el patrimonio profesional? Es un patrimonio que es precisos proteger y algún día la UNESCO tendrá que reconocerlo. El brutal terremoto de Haití en el 2010 y la epidemia de cólera subsecuente, revelaron la carencia de médicos en el país y hubo que solicitar la cooperación de los médicos del mundo, con o sin fronteras. Y no es que  no se formen médicos en las universidades haitianas, pero más del 80% de los titulados parten a ejercer en los EEUU. Ni la fuga de cerebros ni de profesionales beneficia a América Latina. Tampoco a España, sobre todo si la crisis continúa. Tal ve algún día será oportuno pensar que el paso de un profesional de un país a otro puede ser equivalente a una transferencia y tiene un costo para el país que los requiere y, si se trata de un académico de prestigio, para la universidad que lo solicita. Imagínense cuanto costaría la transferencia de un académica que pensara tan bien como Messi juega al fútbol.