Bacon

Miguel Rojas Mix

Personajes a la vez de frente y de perfil

Bacon es de aquello artistas que crean un mundo propio, parlelo, con un propio orden, arreglado según las coordenadas de su espíritu. En su mundo todo es Bacon, los personajes, los espacios, los rostros… , todo es recuperable y se hace suyo. Por eso sus versiones de Vel zquez, sus Estudios de Inocencio X, están muy lejos de ser una copia, ni siquiera son una versión original,. son un diálogo con el español, uno de los artistasa que a él más le interesaron.

El otro es sin duda Picasso.

Bacon murió en España en 1992, amaba la tierra y su gente, pero sobre todo se sentía fascinado por sus pintores

La pintura de Bacon puede catalogarse de figurativa. Siempre existe en ella una especie de presencia real, se toca la carne y los objetos (generalmente banales), pero además se sienten los humores, y este es el genio de Bacon, y se sienten con tal intensidad que pueden incluso inspirar horror en el espectador poco advertido.Un muerto es el fin de una existencia, pero es también un trozo de carne. El problema es que verlo como tal nos puede causar repulsión y hasta hacernos sentir moralmente culpables.

así al menos debe haberles ocurrido a los desadvertidos visitantes que un día de abril de 1944 entraron al primer one-man-show del artista en Londres en la Galería Lefevre. Los Tres estudios para figuras en la base de una Crucifixión, de anatomías mitad humanas mitad animal, deben haberles causado horror. Lo deben haber calificado de pintor de “monstruos”. Todavía no se conocían los horrores de Auschwitz y Dachau que ampliaron las ideas sobre las enormidades que el hombre era capaz de cometer. El estilo del tríptico se apartaba totalmente de la estética conocida por los ingleses. Hoy día los tres estudios, que cuelgan en la Tate Gallery, han dejado de parecer monstruos y ni siquiera los encontramos raros. La televisión la prensa nos han enseñado escenas m s crueles del desastre humano.

Los críticos evitan mencionarlo, pero es evidente que la influencia de Picasso se manfiesta aquí como germinal. A semejanza del español en su época surrealista, Bacon crea una antomía inédita, a semejanza del cubismo sus personajes cotinuaran present ndose simult neamente  de frente y de perfil.Sólo que entre el uno y el otro habr  el flou que deja la película movida

Sus figuras se encuentran en una crisis no precisada de su existencia. La imagen se est  colpasando, derritiendo. En muchos aspecto su obra es tr gica, pero no pesimista. Sus anatomías son experiencias vividas.  Sus humanidades no tienen nada que ver con las tradicionales, son mucho m s ambiguas, hay en ellas una sensación de peligro y estan cargadas de energíapeligo , les da una veracidad mucho más profunda que el desangelado realismo fotogr fico. El propio autor lo confiesa en una entrevista: “Un cuadro debe ser la re-creación de un acontecimiento y no la ilustración de un objeto, pero no habrá  tensión en la pintura a menos que se sienta la lucha con el objeto

“Me gustaría que en mis cuadros se sientiera como si un ser humano hubiese pasado entre ellos, como un caracol, dejando una estela de la presencia humana y una huella de la memoria de acontecimientos pasados así como el caracol deja su baba.”

Como sucede con las Señoritas de Avignon, Bacon no pinta cuadros boniticos para agradar al ojo. Si sus obras son bellas, es porque la bellza es consecuencia de la intensidad con que búsca la vida, con que desarrolla sus ideas, originalísimas, en todos sus cuadros. La tela es una teatro de operaciones y su fin es afirmar en ella determinadas realidades. Bacon se pregunta qué es un ser humano y como existe en este mundo nuestro y ajeno de fines de un milenio. Cuando la fotografía asumió muchas de las funciones históricas del arte, e hizo inecesario, por ejemplo, que los pintores siguieran guardando en sus obras la memoria de rostros para que aún después de muertos cotinuaran viviendo, a los artistas no les quedó otra alternativa que retratar la vida. El arte rompió con la servidumbre de representar lo real, lo exterior al cuadro, pero reforzó la idea de lógica interna de la obra. Las que emanan en cada caso de ésta, fueron consideradas las únicas reglas a las que debía someterse la imagen

Bacon hace un arte anti-literario, incluso rechaza cualquiera interpretación de su obra (y por cierto rechazaría ésta). No pinta para el el cerebro, para ser entendido, buscatocar directamente los nervios, evita que sus imagenes tengan referencias locales. Incluso la par frasis del Papa Incencio X de Velázquez, no debe considerarse como un Papa identificable, sino simplmente como un especímen del poder humano. Pero a diferencia de Velázquez, que muestra al Papa imbuído por la apariencia de ese poder, Bacon se interroga cómo ese hombre puede involucionar en un momento de angustia, de strees, o de pasión, a actitudes donde esa dignidad desaparece en un grito de angustia (tampoco concede que las bocas abiertas de sus personajes se encuentren necesariamente gritando).

Es imposible reducir a Bacon a un estilo. El artista, que nació en Dublin en 1909 y acaba de extinguirse este año, hizo de su obra un estilo porque baconizó todo lo que trató, creó y cambió el mundo del arte, porque después de él es preciso pensar la pintura de otra forma, con mucho mayor libertad.