América no invoco tu nombre en vano, versión corta

La idea de América Latina de Neruda a la geopolítica contemporánea
(Discurso La Plata)

Miguel Rojas Mix

En el Canto General, la parte VI, “América no invoco tu nombre en vano”, es una declaración de amor por Nuestra América. La América de antes y después “de la peluca y la casaca, de ríos arteriales y de cordilleras donde el cóndor y la nieve parecían inmóviles “. Pero también la América de la United Fruit y la Anaconda Copper Mining. La América de naturaleza libre y la sojuzgada por el imperialismo. La América de los hombres: de los mayas que” habían derribado el árbol del conocimiento”, y de “las altas soledades de Machu Pichu, puerta del cielo”; la América de los conquistadores, los verdugos y los libertadores; la América de tiranuelos bananeros y dictadores galoneados, pero también la de Tupac Amaru, Toussaint L’Overture, Bolívar, Martí, Zapata, el Ché  y Allende.

En esta conferencia quiero hablar de Nuestra América. Recuerdo a Neruda,  porque mi amor por ella nació con él. Curiosamente lejos de Chile, distante de mis tierras, en Alemania descubrí América sumergido en una edición del Canto General impresa en México e iluminada por los muralistas:  Diego y Alfaro pareaban al poeta que entonces,  como muchos chilenos años más tarde, vivía el exilio. Cuando volví a Chile fundé el Centro de Arte y Cultura Latinoamericano y mi primera actividad fue convocar a los artistas a una exposición inspirada en el Canto General: “América no invoco tu nombre en vano”. Con Neruda, entre admiración y encuentros, llegué a la última vez que lo vi, una semana antes del golpe en Isla Negra. Me mandó llamar para que colaborara en la preparación de los festejos de sus 70 años a que llegaría el 74. Ya la enfermedad fatigaba el  lecho dispuesto frente al anchuroso ventanal desde donde el vate contemplaba las bravatas del  Gran Océano, que de lo menos que tiene es de Pacífico. En él veía reflejarse la vida. Hablaba pausadamente con la quejumbre con que recitaba sus poemas. Yo le respondía mirando las tantas cosas que lo rodeaban y que hacían de su casa otro cantar: objetos cotidianos por los que se deslizaban sus  versos. Años más tarde, en su memoria, los fotografié y compuse Las cosas de Neruda, convencido que él era un poeta visual.  Neruda encendió en mí el fuego americano, una llama viva que ha serpenteado entre la naturaleza, la historia y la política. Y me apetece recorrer la historia apoyándome en sus metáforas poéticas -hasta donde la recorrimos juntos-, para luego seguir hasta el hoy, por mi cuenta, en las soledades de la prosa severa

Antes de la peluca y la casaca
Fueron los ríos, ríos arteriales.

Son los versos iniciales del Canto General: Amor a América. Sólo en la lectura profunda y extendida del Canto General se alcanza el sentido de estos versos, que nos anuncian un peregrinar desde la América germinal hasta la América del día de ayer, recorrida por la historia y configurada por diversas imágenes e ideas.

Hablaré sobre ellas, sobre las representaciones esenciales que componen la idea de América Latina y su replanteamiento en el marco del actual discurso de integración

Tres ideas estelares configuraron la imagen de América Latina: La unión, el telurismo y la latinidad. De sus combinaciones posibles han salido discursos filosóficos, programas políticos, proyectos de integración y teorías literarias.

La idea de unión la dio Bolívar: la fundaba en la lengua. La América bolivariana se definió como una comunidad cultural formada por las antiguas colonias españolas, animadas ahora de un credo nacional y  una solidaridad política continental para hacer frente a los enemigos comunes.

“Padre Nuestro que estas en la Tierra… hacia la esperanza nos conduce tu sombra”, lo glorifica Neruda.

“Nuestra América” de Martí es más una unión social y pluriracial. El mestizaje es un “nosotros” construido por la historia.  Pero sobre todo, el americano es el pueblo, los oprimidos. «Con los oprimidos –nos dice Martí- hay que hacer causa común para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores.»  Y casi simultáneamente escribe estos versos:

Con los pobres de la tierra
Quiero yo mi suerte echar.

Nuestra América es a la vez una identidad y una idea de unidad,  una visión de pasado y una premonición de futuro. Ambos asociados en el rechazo al colonialismo y al imperialismo y estribados en la independencia económica. Claramente lo afirma el cubano: «Quien dice unión económica, dice unión política. El pueblo que compra, manda. El pueblo que vende, sirve. Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad. El pueblo que quiere morir vende a un solo pueblo, el que quiere salvarse vende a más de uno.»

La idea telúrica de unión la puso el indigenismo. Sobre la influencia de la tierra en los habitantes la cultura y la creación se pronunciaron varias formas de indigenismo. El indigenismo mexicano –con los muralistas a la cabeza- revisó la historia y situó como centro de ella al indio y al mestizo. Reivindicó la dignidad de las antiguas culturas y propuso un futuro en la raza  cósmica.

En Perú, lo telúrico se encontró en “el alto Cuzco coronado” y “en el asombro dorado de la ciudad de piedras escalares”: Machu Pichu. González Prada rompió con la idea  racista de que había que regenerar al indo y planteó en términos reales la “cuestión indígena”. Advirtió que el problema del indio  era el problema de la tierra y debía restituírsele. La recuperación de la tierra le devolverá sus estructuras sociales y su pres­tigio.

Mariátegui estaba convencido de que el mito forjador del indio nuevo sería el socialismo. Considera absurdo el indigenismo maximalista que quiere negar a Europa y volver a los ritos incási­cos. Un nacionalismo a ultranza peca por un racismo al revés.

Haya de la Torre, fundador del APRA, se apoyó en el simbolismo andino para afirmar la idea de Indoamérica: la unión de las burguesías andinas para detener el imperialismo económico.

La indianidad, idea surgida en la década de los sesenta radicalizó el indigenismo. Rechazó la asimilación y a Occidente, la izquierda y la derecha. Afirmaba. «El enemigo, el verdugo del indio es Cristo, es Marx y es el Ché».,.

La Latinidad. Se repite constantemente que la idea de América Latina la inventaron los franceses en el marco de la geopolítica cultural del siglo XIX. Los errores son pertinaces

No, no fueron los franceses!

Fue Bilbao “con su frente de pequeño planeta tumultuoso” (como lo ve Neruda) el que invocó primero el nombre de América Latina. Habla de América Latina en una conferencia dada en París el 24 de junio de 1856, que se conoce con el título de «Iniciativa de la América»; utiliza allí el gentilicio «latinoamericano» y, en separados es­critos, estampa «raza latinoamericana».

Bilbao no sólo antecede a otros pensadores en la utilización de la expresión, también es precursor de la significación que va a adquirir más tarde en el lenguaje de las izquierdas: anticolonialista y antiimperialista. Anticipándose siglo y medio al actual debate civilizatorio,  denuncia  la noción occidental de progreso en términos de lo que hoy llamamos conflicto de civilizaciones. Descubre la falacia de la civilización cuando los franceses invaden México. La misma falsedad advierte en la políticas  imperialista de los Estados Unidos. Sólo la unión de los Estados de América del Sur –anota- podrá detener el imperialismo de los Estados Unidos del Norte

Durante el siglo XX y especialmente durante la “Guerra Fría”  el esfuerzo por “detener el imperialismo” con el Ché, Allende, Cortázar, Neruda y cantidad de políticos, intelectuales y militantes, ancoró en la izquierda la idea de América Latina. Los dictadores, por su complicidad con las políticas usamericanas, se sentían más cómodos con el término Pan América para referirse al Continente.

El siglo XXI se inicia con un cambio geopolítico de extensión planetaria. La hegemonía se ha hecho unipolar, concentrándose en una potencia imperial e imperiosa. Desparecido el comunismo como amenaza tópica de la democracia, los Estados Unidos han tenido que descubrir un nuevo enemigo que, poniendo en peligro la seguridad del pueblo estadounidense, justifique las políticas más agresivas de sus gobernantes. Han decretado la guerra de civilizaciones, lo que, so capa de luchar contra el terrorismo, les permite extender sus intereses económicos y usar el miedo de la sociedad civil para mantener su base electoral.

El  tema del Clash of civilizations  fue relanzado por un artículo de Samule P. Huntington en el que concluía diciendo que éste era la mayor amenaza para la paz mundial. El artículo publicado en 1993 no adquirió sin embargo su verdadero sentido hasta  el 11S del 2001 cuando se produjo el atentado que destruyó  a las Torres Gemelas. Pero el tema es viejo como la historia. Remonta a la época en que los griegos crearon la antinomia “civilización contra barbarie” para explicar las guerra médicas, continuó con Tarik, Carlo Magno, El Cid,  las cruzadas, Cortés, Pizarro y los colonialismos del siglo XIX y XX. Actualmente se escenifica entre Bush y sus aliados contra las “fuerzas del mal”: Bin Laden, Al Qaida, Sadan Hussein…y otros. Estados Unidos es el único país que publica periódicamente la lista de sus enemigos.

Desde el 11-S el tema está asociado a una guerra terrorista sin  cuartel que el fundamentalismo  islámico habría lanzado contra Occidente: la yihad.  El hundimiento del mundo socialista y la incertidumbre ideológica que acarreó, produjo un renacimiento de las religiones tradicionales,  y en todas ellas surgieron fundamentalismos. Las religiones se han convertido en elemento nuclear de identidad cultural, especialmente en sociedades en crisis y  han cobrado decisiva relevancia política, sobre todo en el marco del conflicto de civilizaciones.

En este resurgir religioso hay también una religión que quiere pasar desapercibida o aparecer como si no lo fuera, pero que lo es y en grado sumo: la religión del mercado que profesa el neoconservadurismo o el neoliberalismo.

En América Latina está en curso una importante renovación del esquema político: los pueblos se han levantado contra esta religión del mercado y entre ellos se ha producido una verdadera alianza de civilizaciones, donde antiguas culturas  renacen a la vida pública reivindicando junto a los sectores más desfavorecidos mejores condiciones de vida. Dos experiencias son particularmente interesantes, el neobolivarismo en Venezuela y el indigenismo andino en Bolivia

El Neobolivarimo.

Las cenizas del bolivarismo vuelven a hacer fuego al soplo de Chávez.

“Roja será la rosa que recuerde tu paso”  escribió Neruda en “Un canto para Bolívar” (Tercera Residencia)

Roja es la senda de Hugo Chávez pues abre un camino inédito al socialismo.  Consecuente,  la revolución bolivariana que inicia en Venezuela se ha convertido en surtidor de iniciativas de integración y hermandad en América Latina y el Caribe. Después de casi siete años de tormentoso gobierno, Chávez ha llegado a la conclusión que sólo el socialismo -despojado de lastres burocráticos, dogmatismos ideológicos y errores del pasado- puede traer justicia social y derrotar la pobreza. La novedad de Chávez es que da una base económica a la integración. Si para Bolívar pilar de la unión era la lengua, Chávez ofrece el petróleo como base, y pone el enorme potencial energético de Venezuela a disposición de la integración.

Ideológicamente el bolivarismo venezolano se configura en torno a una imagen: “el árbol de las tres raíces”: la raíz bolivariana con su planteamiento de igualdad y libertad, y su visión geopolítica de integración americana; la raíz zamorana, por Ezequiel Zamora, general del pueblo soberano y de la unidad cívico-militar y la raíz robinsoniana, por Simón Rodríguez, maestro de Bolívar, uno de los pocos próceres jacobinos de la independencia (es decir que además de creer en la república de Montesquieu creía en la democracia de Rousseau). De Simón Rodríguez las preocupaciones mayores fueron  la educación popular, la libertad y la igualdad, murió en Arequipa donde había puesto una fábrica de velas con este cartel: “Luces y virtudes americanas; esto es: velas de sebo, paciencia, jabón, resignación, cola fuerte, amor al trabajo”. El planteamiento social fue integrado después del golpe de Estado de abril del 2002. Es entonces cuando se declara antiimperialista, comprometiéndose con una idea renovada de socialismo, con planteamientos adecuados a la nueva era.  El “Socialismo siglo XXI” Chávez lo adjetiva latinoamericano, como afirmó el 3 de marzo del 2006 en Montevideo: “Estoy convencido de que el camino es el socialismo, se trata de lograr algo que en gran medida es un desafío, estamos obligados a inventar el socialismo”

El perfil ideológico y operativo de este socialismo está por definirse y existe un proyecto, en estudio, para lanzar el  Manifiesto Socialista del siglo XXI. Un socialismo de raíz cristiana y basado en la propias raíces, porque Chávez considera que el primer socialista de nuestra era fue Cristo”  Un socialismo anclado en  una ética de solidaridad, en que se unen la moral del Ché con el cristianismo. Desarrollar  la solidaridad es tarea educativa y es ahí donde interviene la cultura. Un socialismo que en lo político se expresa en  la democracia participativa y protagónica, en el poder popular, que en lo económico pretende transitar de una economía de mercado a una economía socializada y en lo social debe conjugar igualdad con libertad. Lo que implica desterrar la extrema pobreza.

El neobolivarismo se construye desde la retórica del “no”,  de oposición  a las propuestas de USA. “You are a donkey, mr Danger” “Usted es un burro señor Peligro”, le espetó  Chávez a Bush en su programa Aló Presidente del 19 de marzo. Ello no impide que  Venezuela venda la mitad de su crudo a los EEUU. El Pentágono sostiene que Venezuela es “una amenaza para la estabilidad económica y democrática de la región.

Walk the line se titulaba una película reciente que contaba la vida del cantante Johnny Cash. En la política latinoamericana el protagonista de esta frase es sin duda Chávez. Los EEUU temen su influencia intervienen abiertamente para contrarrestarla y preparan la legitimación de una eventual ofensiva contra Venezuela. Un videojuego presenta un comando que va a tomar por asalto la  refinería venezolana de Amuay. La misión es garantizar el control de la producción de petróleo que se encuentra en manos de un tirano local. El juego es de un extremo realismo: la refinería Amuay forma parte del complejo refinador Paraguaná emplazado en el occidente venezolano. Es  un método de envenenamiento ideológico planificado por la CIA, la llamada “guerra virtual”,

Acentuando las aflicciones de Washington, las relaciones entre Cuba y Venezuela se han vuelto muy cercanas. Chávez y Fidel conjuntamente con Evo Morales han creado ALBA: La Alternativa Bolivariana para las Américas  y acordado el  Tratado de Comercio de los Pueblos (TPC). ALBA es la contrapartida de ALCA (Área de Libro Comercio de las Américas) de corte neoliberal y el  TPC,  contrapartida del TLC. Uno de los pilares de ALBA es la creación de una gran alianza energética regional, con la que se pretende sostener la independencia del Continente. Columna vertebral de esta integración será el gaseoducto de 8000 kms., que unirá al Caribe con el Río de la Plata.

Chávez recupera de la historia la imagen de un Bolívar revolucionario  y uniéndola a la del Ché, da actualidad a su misión histórica. Relanza asimismo el discurso simbólico. Agrega una nueva estrella a las siete de la bandera venezolana. Es la estrella de Bolívar,  la que él en  1818 propuso agregar para hacerle honor a la provincia de Guayana, que se había unido a lucha independentista. Modifica el escudo: a las tradicionales espadas agrega arco, flechas y machete campesino y en el cuartel inferior del escudo, el caballo que corría a la derecha con la cabeza vuelta hacia atrás, se le hace galopar a la izquierda con el cuello extendido.. Declara así las prioridades de la nueva izquierda: luchar por la integración y afirmar su soberanía frente a los EEUU. Los afiches de Bolívar y el Ché sustituyen los antiguos carteles de Lenin y Marx.

El Neobolivarismo es mirado con admiración por unos, con encono por otros. Es difícil dar un juicio objetivo. Se dice que Hugo Chávez retoma cinco de las componentes clásicos del populismo latinoamericano: el papel del caudillo sobre el partido, el lenguaje emocional retórico y lleno de claves con un fuerte contenido simbólico, el movimiento como expresión y cauce de la participación y de la representación política de un pueblo que hasta la llegada del cuadillo ha sido desposeído de todo su significado; el furibundo antiamericanismo parejo con al alineamiento irrestricto con Castro, y la vuelta al papel preponderante del Estado en una economía centralizada. Para sus críticos seria un régimen semiautoritario como los ha definido Marina Ottaway en DemocracyChallenged. The Rise of semi=authoritarianism¨, 2003. Es una tesis sobre las democracias defectuosas o iliberales que aceptan en forma retórica la democracia pero que ofrecen poca transparencia en su funcionamiento. Y es cierto que la orientación de la información ha despertado en muchos de los que nos consideramos demócratas cierto recelo. Pero en una segunda reflexión nos planteamos  una serie de preguntas ¿Cómo aplicar una democracia perfecta en una sociedad imperfecta? En general y en forma más o menos subliminal se consideran imperfectas las sociedades que no reproducen el modelo occidental. Sin embargo lo que legitima la democracia es la voluntad de las mayorías, no la voluntad de todos y Chávez ha sido legitimado por elecciones y hasta un plebiscito. Y, ¿que puede ser una izquierda que ha perdido sus fundamentos ideológicos y que se une frente a reivindicaciones puntuales que afectan el día a día de su existencia, si no  otra cosa que populista? Finalmente si la denocracia es también cultura y comprende incluso la retórica se puede considerar democrática  la indignación de los fundamentalistas neoliberales como es el caso de Vargas Llosa; quien con un lenguaje indigno de su talento literario se refiere a Chávez llamándolo “aprendiz de tiranuelo que está destruyendo Venezuela…comandante felón, traidor a su uniforme y a la Constitución de su país”… Llama la atención este lenguaje en alguien que nunca lo empleo contra Pinochet.

 

El indigenismo andino:

Tanto el indigenismo andino como el mexicano tuvieron un papel fundamental a comienzos del siglo XX, porque hicieron tomar conciencia a su pueblos de las realidades no españolas, no europeas. Eso llevó particularmente en México a una reescritura de la historia. Sus cultores fueron en primer lugar los muralistas.

En el mundo andino las poblaciones indígenas se han vuelto mucho más activas e influyentes. Particularmente en Bolivia y Ecuador, ambos productores importantes de energía, hay un creciente protagonismo político de los pueblos indígenas. Se habla incluso de una “nación indígena” en América del Sur. El 24 de agosto del 2006 el recientemente fundado Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU aprobó el proyecto de Declaración de los derechos de los indígenas: preservación de sus valores culturales y cívicos. La población indígena de América Latina supone entre 40 y 50 millones de personas que hablan más de 400 idiomas. Sin embargo sus representantes parlamentarios, salvo en Bolivia, eran en Perú de 1 sobre 120, con una población indígena del 43%;  en Ecuador de 4 sobre 121, con el 34%  de población indígena y Bolivia, donde la población es del 61%, sólo ahora alcanza una representación proporcional.

Ya en su primera intervención, al conocer el triunfo electoral, Evo Morales reiteró su voluntad de cambiar la historia de Bolivia “Para vivir todos juntos en la unidad y la diversidad, cambiando el modelo neoliberal y acabando con el estado neocolonial”. Ha decidido devolverles la tierra e introducir mecanismos indígenas en la maquinaria del Estado, desarrollando una política de vuelta a los valores aymaras. Entre ellos, el cultivo de la hoja de coca. Evo Morales es expresión del despertar a la modernidad del indigenismo andino: modernidad sin copiar el modelo occidental. Espera que la victoria boliviana sirva de ejemplo para reconstruir el Tahuantinsuyo y la Patria Grande que soñó Bolívar.

Muy importante en el movimiento indigenista es el simbolismo. La elección de Evo fue celebrada como un triunfo aymara. Ataviados con trajes tradicionales los indios tomaron las plazas de La Paz y celebraron ritos de agradecimiento a la Tierra. En diversos momentos entonaron la canción Uka jacha uru jutasijway (El gran día ha llegado) En el acto de investidura la whipala, la bandera indígena, flameaba en el parlamento.

La alianza de civilizaciones es muy importante para Morales y el resto de América indígena, para no caer en el indigenismo radical.

La iniciativa de creación de la “Alianza de civilizaciones” fue lanzada por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2004. Invirtió los términos de una imagen que hasta entonces se centraba exclusivamente en la idea de “choque de civilizaciones”

La alianza de civilizaciones requiere en primer lugar desarrollar una cultura de paz. De paz social al interior de cada sociedad y de paz internacional. Desarrollar una cultura de paz es un tema urgente y debe tener una prioridad educativa. Kant en La Paz perpetua,  afirma que el estado de paz entre los hombres no es un estado de naturaleza; por lo tanto debe ser “instituido”.

El proyecto del indigenismo andino propone una verdadera alianza de civilizaciones por varias razones. Porque une en su proyecto político la cultura occidental con la indígena, orientadas por la modernidad.  Porque a diferencia del “diálogo de civilizaciones” que auspician  quienes cultivan el pensamiento conservador, diálogo entre dos civilizaciones que continúan siendo foráneas, la alianza implica integración Y no sólo a nivel internacional. Queda claro en el libro reciente de Sammuel Huntington: ¿Quiénes somos? Los desafíos a la identidad nacional estaodunidense,  que también los mexicanos en los Estados Unidos están incluida en el conflicto de civilizaciones, porque representa una cultura distinta del “nativismo blanco”

En ese sentido el actual proyecto indigenista propone para acabar con la exclusión y la pobreza una auténtica alianza de civilizaciones, al nivel de las clases más pobres y de los marginados de la historia.

No he querido dejar pasar esta ocasión sin rememorar a Neruda, sin invocarlo  aquí,  porque unió con puentes poéticos un nosotros. Porque su Canto General es una declaración de amor a Nuestra América,  quisiera solicitar su voz y hacerla mía para terminar estas reflexiones y confirmar su título. Así,  vuelvo al  verso:

América no invoco tu nombre en vano.
Cuando sujeto al corazón la espada,
cundo aguanto en el alma la gotera,
cuando por las ventanas
un nuevo día tuyo me penetra,
soy y estoy en la luz que me produce,
vivo en la sombra que me determina,
duermo y despierto en tu esencial aurora:
dulce como las uvas, y terrible,
conductor del azúcar y el castigo,
empapado en esperma de tu especie,
amamantado con sangre de tu herencia