Alianza de civilizaciones

La iniciativa de creación de la alianza fue lanzada por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2004. Invirtió los términos de una imagen que hasta entonces se centraba exclusivamente en la idea de “choque de civilizaciones”

El  tema del choque de civilizaciones fue relanzado por un artículo de Samule P. Huntington en el que      concluía diciendo que el choque de civilizaciones era la mayor amenaza para la paz mundial. El artículo publicado en 1993, que luego se transformó en libro: El choque se civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, no adquirió sin embargo su verdadero sentido hasta  el 11S del 2001 cuando se produjo el atentado que destruyó  a las Torres Gemelas. Pero el tema es viejo como la historia. Remonta a la época en que los griegos crearon la antinomia “civilización contra barbarie” para explicar las guerra médicas, continuó con Tarik, Carlo Magno, El Cid,  las cruzadas y los colonialismos del siglo XIX y XX. Hoy entre los Estados Unidos de Bush y sus aliados y las “fuerzas del mal”: Bin Laden  y Al Qaida, Sadan Hussein…

Desde el 11-S el tema está asociado a una guerra terrorista sin  cuartel que el fundamentalista  islámico habría lanzado contra Occidente. Guerra total contra la población civil, guerra planetaria. La yihad, la guerra santa, que hace de los yihadistas armas humanas. Guerra que puede atentar contra los propios aliados si sus vidas son necesarias para destruir al gentil. Así lo expresaba en una  grabación en el 2005 el recientemente eliminado lider  del Al Qaida Abu Musad Al Zarqaui, “matar infieles por cualquier medio, incluyendo el martirio, ha sido santificado incluso si supone matar musulmanes inocentes, de tal manera que el derramamiento de sangre musulmana está permitido para evitar el mal mayor de desbaratar la yihad”.

Mucho se ha escrito sobre las civilizaciones. En el siglo XX uno de los grandes temas fue el de la decadencia de la civilización cristiana y occidental. Para defenderla se levantaron los dictadores más conservadores,  en particular en Iberoamérica. Franco, Videla y Pinochet, entre otros,  que legitimaban la represión, la ruptura del orden constitucional y de la vida democrática en nombre de la civilización occidental y cristana. El terrorismo institucional que impusieron lo llamaban “cruzada” y lo entendieron como una guerra de civilizaciones entre el fundamentalismo religioso en que ellos se apoyaban y las doctrinas ateas y foráneas, como era el marxismo que profesaban los “rojos”. Era una guerra total que extendieron a todos los ámbitos, usando todos los medios, incluso a los tebeos. Ejemplo El  Guerrero de Antifaz que se enfrentaba episodio tras episodio a los malvados moros. Probablemente uno de los primeros cómic que postula la guerra de civilizaciones

El tema de la guerra de civilizaciones no es pues nuevo, pero parecía un problema circunscrito a circunstancias históricas particulares y restringidas a la zona mediterránea, donde la civilización Occidental se había encontrado con el Islam. Sólo se transformó en un peligro planetario cuando la víctima del terrorismo fueron los Estados Unidos, que arrastró a esta guerra a sus aliados a un precio que España pagó muy alto.

Una encuesta reciente hecha en 12 países 5 occidental, entre ellos España, y el resto musulmanes muestra que  la desconfianza y la antipatía se han agravado considerablemente después del 11-S y del 11-M y que es una brecha difícil de colmar entre Occidente y el mundo islámico

El presidente del Parlamento Europeo, Joseph Borrell, ha pedido que se dé prioridad a la Alianza de Civilizaciones para acabar con el foso que existe entre Occidente y el mundo islámico y ha advertido en contra de negar a Turquía el acceso a la Unión Europea, lo que sería una consecuencia fetatoria de esta brecha recientemente ahondada.

 

“Europa” se apunta al “Choque de Civilizaciones” (con la ayuda del Islam político)

Desde hace ahora tres años, tras el choque entre la “Vieja Europa” (Francia y Alemania) y EEUU en el Consejo de Seguridad con ocasión de los preparativos de la guerra contra Irak, y la división de la OTAN al respecto, venimos asistiendo a una paulatina recomposición del vínculo transatlántico, y a un progresivo realineamiento de la UE tras la estela de EEUU en Oriente Próximo y Medio (pero con tensiones, en cualquier caso). La Unión se muestra incapaz de ejercer una política propia en toda esa conflictiva zona, de enorme importancia geoestratégica, que se separe de forma significativa de los intereses y la agresiva política estadounidenses. Las razones son sus divisiones y contradicciones internas respecto a ese ámbito geográfico, la incapacidad política por tanto para hablar con una única voz, y su debilidad como actor militar autónomo (agudizadas las dos por el retraso de la aprobación de la Constitución). Todo ello le hace supeditar su perfil de proyección internacional de una forma aún más acusada bajo el paraguas de EEUU en esa zona tan caliente del globo. Donde se ubica el conflicto (in crescendo militari) de Israel con el mundo palestino (apoyado por Washington, y aceptado por los principales países “europeos”), donde se albergan las 2/3 partes de las reservas de crudo del mundo, y donde se localizan dos volcanes en erupción: Afganistán y sobre todo Irak (activados por EEUU y Gran Bretaña), y otros en preparación (Irán, y más) ayudados por la política occidental hacia esta zona. Un territorio, además, todo él (el mundo árabe-musulmán), enormemente hostil a la presencia de Occidente (que data de la época del dominio colonial europeo occidental), y sobre todo de EEUU (en esta fase postcolonial) y de su creciente implicación militar en la zona (sobre todo desde la primera Guerra del Golfo). Rechazo que se ha agudizado con la debacle desatada en la postguerra irakí, y el agravamiento de la situación en Palestina, que ha alentado aún más el crecimiento en el mundo árabe-musulmán del Islam político y de las distintas formas de Yihad[5], fomentando el llamado “Choque de Civilizaciones”. Pero este rechazo se está expresando de forma cada vez más aguda, también, respecto de los distintos países de la Unión, y de la propia UE como tal.

la guerra de las caricaturas sobre Mahoma (presentándole como terrorista), desatada desde un periódico de la derecha dura y xenófoba danesa, ha incendiado las pasiones del mundo islámico, y ha hecho estallar la rabia acumulada y contenida contra Occidente. Y “Europa” ha pasado a un primerísimo plano de los ataques de los sectores más fanáticos del Islam, que han costado un rosario de muertos. Su imagen ha salido hecha trizas. Mientras, EEUU observaba esta crisis con un disimulado regocijo, y expresaba su “solidaridad” con el mundo islámico ofendido. “Europa” que se quería esconder detrás de EEUU, y presentar una cara amable, ha pasado a convertirse en un nuevo “Satán”, fácilmente demonizable. También porque se ha visto reforzada su absoluta dependencia del “Gran Satán”, cuando ha reaccionado ante el triunfo de Hamás en Palestina, cortando las vías de financiación de la ANP, tal y como dictaba el gigante estadounidense. Un triunfo, el de Hamás, que el propio Occidente ha auspiciado apoyando irrestrictamente a Sharon. Es decir, la Unión ha eliminado su cara más amable, y está mostrando su verdadero rostro. No es por casualidad que los disturbios más importantes se han dado, en un primer momento, en países en conflicto con “Europa” (Afganistán, Líbano, Irán, Siria, Palestina…), si bien las movilizaciones han alcanzado luego al conjunto del mundo islámico, incluida Turquía. Y algunas han sido especialmente sangrientas (Nigeria, Libia). La postura cada vez más visible e intervencionista de los países “europeos”, y la mayor exposición de la Unión en Oriente Próximo y Medio, empiezan a pasarles una clara factura. En tres años su imagen de policía bueno de Occidente, de contrapeso de EEUU, se ha esfumado. Y la debilidad política de “Europa” ha quedado absolutamente manifiesta. Las divisiones internas de la UE han hecho que fuera incapaz de presentarse como un frente cohesionado, que hablaba con una sola voz, lo cual no ha impedido que el rechazo se manifieste también contra las representaciones diplomáticas de la Unión.

Durante la segunda mitad de la década de los 70 del siglo pasado se produce un fenómeno conocido como “sorpresa de lo divino” o, según el título del libro de Gilles Kepel, “la revancha de Dios”.

De entonces para acá, las religiones han resurgido como fuerza social, han cobrado relevancia política, han recuperado el espacio público perdido en las décadas anteriores y se han convertido en elemento fundamental de identidad cultural y nacional

En este resurgir religioso hay también una religión que quiere pasar desapercibida o aparecer como si no lo fuera, pero que lo es y en grado sumo: la religión del mercado, de la que me ocuparé más ampliamente en el capítulo dedicado al “Fundamentalismo económico: la Religión del Mercado

La religión reaparece de múltiples formas. Unas veces, revestida de fanatismo e intolerancia, corno en los mejores tiempos de la caza de brujas, lanza anatemas y excomuniones contra la cultura moderna por considerada responsable de la increencia ambiental. Otras, reaparece travestida de neoconservadurismo, queriendo ocupar espacios públicos en exclusiva como en los tiempos de la cristiandad triunfante del medioevo.

En América Latina el tema de la Alianza de civilizaviones tiene un escenario interno

El Proyecto Chávez apunta a crear la Comunidad Suramericana de Naciones,  apoyándose  en la revolución indígena andina y otros gobiernos que lo respaldan.

Hay un creciente protagonismo político de los pueblos indígenas en Ecuador, Bolivia y Perú. La población indígena de América Latina supone entre 40 y 50 millones de personas que hablan más de 400 idiomas. Sin embargo los representantes parlamentarios de los indígenas, salvo en Bolivia, es en Perú de 1 sobre 120 parlamentarios, donde la población indígena es del 43%, en Ecuador de 4 sobre 121 con el 34% y en Bolivia la población es del 61% y sólo ahora alcanza una representación proporcional. Incluso podríamos hablar de una proyecto de indigenismo constitucional.  En Bolivia, Evo Morales anunció el proyecto de reforma constitucional que arrancará a fines de junio con la elección de la Asamblea Constituyente. Entre estas propuestas se incluye la concesión de derechos exclusivos a los pueblos indígenas, la nacionalización de tierras y de todos los recursos naturales y la protección del cultivo de la hoja de coca, a la vez que condena el narcotráfico (La hoja de coca forma parte de la tradición cultural y será protegida por el estado”. En Santa Cruz de la Sierra,  junio 2006 proclamó el arranque de la “revolución agraria” con el reparto de 2,5 millones de hectáreas entre los indígenas bolivianos a la vez que abrogaba la propiedad forestal anulando las concesiones de explotación del bosque. La Asamblea Constituyente surgió a partir de los últimos Años de las clases más pobres y de los indígenas para acabar con la exclusión y la injusta distribución de la riqueza. Morales propone una economía social comunitaria con iniciativa privada, reconoce el derecho de propiedad con condiciones (deberá asegurar el cumplimiento de su función social y compatibilidad con el respeto  un desarrollo sostenible equitativo y en armonía con el medio ambiente). El documento Refundar Bolivia del MAS antepone los derechos colectivos de los pueblos indígenas y campesinos a los intelectuales

Ollanta Humala presentaba el peligro de tener u  origen en la extrema derecha. Su padre Isaac es el ideólogo fundador de una doctrina llamada el “etnocacerismo” que reclama la venganza étnica El mismo se define como un “racista reivindicativo de la raza cobriza” Militó en el comunismo, ero rompió con el partido porque éste se oponía al ejército y él lo consideraba un aliado imprescindible para el cambio social y sobre todo para la idea de fondo que es reconstituir el antiguo imperio inca, borrando las fronteras actuales. Es un indigenismo radical próximo a las ideas de Fausto Rainaga (Cf. Rojas Mix, Cien Nombres de América: Indianidad).

La elección de Evo Morales fue celebrado en Bolivia como un auténtico triunfo indígena. Ataviados con sus trajes de gala los indígenas tomaron las plazas del centro de La Paz y celebraron ritos de agradecimiento a la Tierra y a lasa deidades aymaras . En diversos momentos entonaron la canción Uka jacha uru jutasijway (El gran día ha llegado) En el discurso de investidura el mandatario definió su indigenismo: Vamos a acabar con el Estado colonial, cambiar la historia, a terminar con 500 años de injusticia contra nuestro pueblo. Mientras que en balcón del parlamente ondeaba la bandera indígena: la whipala.. El Estado colonial para Morales se traduce hoy en “acabar con el Estado neoliberal”

Pero Morales no representa el indigenismo radical, es la cara moderada. El líder radical es Felipe Quispe que dirige el movimiento Indigenista Pachakuti, que ni siquiera acepta el acuerdo con las autoridades políticas tradicionales. Propone la secesión y autodeterminación de los indígenas en una futura “república del Collasuyo” Un posición que sigue las tesis de la indianidad de Fausto Rainaga, que no sólo rechaza la economía neoliberal, sino la cultura occidental en su conjunto, a la que considera responsable de los males que sufre la humanidad. Su alternativa es restaurar las tradiciones indígenas basadas en la comunidad y en la democracia dirfecta´

El neobolivarismo andino une la inspiración castrista con la bolivariana  y traduce la idea de América en clave indigenista

La Alianza de civilizaciones requiere en primer lugar desarrollar una cultura de paz. De paz social al interior de cada sociedad y de paz internacional. Desarrollar una cultura de paz es un tema urgente y que debe tener una prioridad educativa. Es en primer lugar debe educarse en  la cultura de la tolerancia y  la convivencia, aceptando al otro. Con una vigorosa acción de los poderes públicos para desaterrar el racismo y la xenofobia y con una actitud constructiva en este sentido de los medios de comunicación. En España todavía subsisten en el imaginario popular reflejos racistas, incluso en el lenguaje. Un artículo reciente de El País (25 de junio 2006) “El diccionario impertinente” denunciaba la mantención en el Diccionario de la Real Academia de una serie de definiciones racistas: como judiada o una acepción de la palabra gitano: que estafa u obra con engaño, sin olvidar las defuniciones sexistas o machistas. Aparte de eso están las expresiones que circulan en el imaginario popular y que no recoge necesariamente el DRAE como perro judío o judío sinónimo de avaro o los esteretipos que reproducen  la desconfianza en el moro, el gitano. Imágenes rebeldes y coriáceas, todavía   conservadas en tradiciones festivas en algunos pueblos, producto probablemente de que desde los siglos medievales la población cristiana se identificó a si misma contra los musulmanes y los judíos. Hoy la xenofobia se ataca en primer lugar al inmigrante. Y tiempo atrás pudimos ver, una vez más, como en España un portavoz del Partido Popular establecía una relación directa entre inmigración y delincuencia –lo que parece ser la norma no escrita en Italia y Atenas por señalar sólo alguns países de la Comunidad- mostrando su disposición a acentuar el discurso xenófobo para obtener réditos electorales. El presidente de ese partido lo volvió a hacer en el debate del estado de la nación. Pero lo grave es que esto viene de lejos y está ya fuertemente arraigado: desde hace un cuarto de siglo la inmigración viene tratándose en toda En Europa se ha ido consolidando una situación según la cual hablar contra la inmigración da más votos que hacer lo contrario; y el discurso xenófobo está cada vez más presente, dando excelentes resultados electorales a los grupos políticos que lo reivindican.

La Alianza de civiizaciones requiere igualmente a nivel planetario desarrollar una educación multicultural y censurar el etnocentrismo. En general cuando hablamos de etnocentrismo nos referimos a otras culturas y no a la nuestra, pero es un hecho que cuando nos referimos a la civilización y en particular cuando hablamos de civilización o de historia universal nos referimos esencialmente a la civilización occidental. Y no dudamos en considerarla superior a todas las otras. Berlusconi lo dijo públicamente mencionando entre sus pilares a Shakespeare y a Cervantes. Curiosamente no mencionó al Dante. Tal vez porque alguien le sopló que La Divina Comedia se inspiraba en un obra árabe titulada La Escala de Mahoma.

En general cunado hablamos de alianza de civilizaciones no hablamos de una alinaza entre la civilización de la india y la china, hablamos de una alianza ente la civilización occidental y todas las otras, porque nuestra visión del mundo esta limitada por las orejeras del etnocentrismo

Preguntaron al astronauta cómo se veía la tierra desde la luna, y respondió: “Frágil”. También dijo que se ve sin ninguna división de naciones